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Club
Atlético |

TORNEO
NACIONAL 1973
CUADRANGULAR FINAL
UN
HISTÓRICO TERCER PUESTO
En la tercera
y última fecha del cuadrangular Rosario Central se consagró campeón del Nacional
1973, seguido por River, que así sumó una nueva frustración a los quince años
que ya llevaba sin ser campeón. Atlanta finalizó en el tercer puesto con San
Lorenzo, en lo que fue la mejor campaña en campeonatos de Primera División de
la historia del club.
Luego de ganar la Zona B y así clasificarse para el cuadrangular que determinaría
el campeón del torneo, Atlanta debió enfrentar sucesivamente a San Lorenzo,
Rosario Central y River Plate. El primer encuentro, el martes 18 por la noche,
terminó en un empate ante los de Boedo en la Bombonera. El partido fue harto
disputado, con muchas brusquedades y bien pudo Atlanta haberlo definido en una
escapada solitaria de Rubén Cano sobre el final, quien increíblemente no pudo
concretar. El equipo quedó algo diezmado de cara al próximo, y decisivo, cotejo
ante Rosario Central: no podría contar con Osvaldo Cortés, que había sido expulsado,
ni con Rubén Cano, que por haber recibido una amonestación tampoco estaría habilitado
para jugar. Al día siguiente, Central le ganaba en Arroyito a River.
El domingo 23, nuevamente en el estadio de Boca, el Bohemio recibió a Rosario
Central. La noche anterior River había dado vuelta un 1-2 en el segundo período
y venció 3 a 2 a San Lorenzo. Para llegar a la última fecha del cuadrangular
con chances de ser campeón, el equipo dirigido por Pipo Rossi estaba obligado
al menos a empatar. Sin embargo, dos obsequios de la defensa bohemia en dos
centros, sumados a la tercera expulsión en el torneo de Héctor Ibáñez y a un
polémico gol anulado por mano a Héctor Candau, dejaron a Atlanta, que perdió
por 2 a 1, fuera de carrera para el título de campeón. Esa noche miles de hinchas
que acompañaron a Atlanta se despertaron de su sueño de ser los poseedores del
título.
En la última jornada, el sábado 29, en el Viejo Gasómetro, Atlanta, ya sin posibilidades,
cerró una campaña brillante empatando con River 2 a 2. Mientras, en el Monumental,
Rosario Central daba la vuelta olímpica tras igualar con San Lorenzo. Juan Antonio
Gómez Voglino, de Atlanta, se consagró como goleador del certamen, con 18 tantos
convertidos.
PRODUCCIÓN:
EDGARDO IMAS
RELEVAMIENTO FOTOGRÁFICO: EDGARDO IMAS-MÓNICA NIZZARDO
EDICIÓN GRÁFICA: GASTÓN GELBUNG
CUADRANGULAR
FINAL NACIONAL 1973
PRIMERA FECHA
MARTES 18 DE DICIEMBRE DE 1973
SAN
LORENZO DE ALMAGRO 0 - ATLANTA 0
Fue un empate a "rompe y
raja"
Atlanta y San Lorenzo no hicieron goles,
pero empataron en golpes
(Diario "Crónica",
19-12-1973)
Estos partidos, en la cumbre del Nacional, nunca son brillantes, ni claros, ni siquiera agradables. Es muy grande el peso de los nervios de la ambición y de la presión de las hinchadas, para que se juegue un fútbol digno y limpio. Atlanta y San Lorenzo lo demostraron anoche en esta confrontación que terminó sin goles, y con diez hombres por bando, por cuanto en las dos partes hubo quienes se ganaron la expulsión, aparte de los que quedaron en el field mereciéndolo por condescendencia del juez, que evidentemente no quiso ser drástico, a costa de su propio merecimiento. Lo exacto es que el partido, esperado con tanta expectativa, no configuró nada notable, salvo una tensión firme por las escabrosas alternativas más que por otra cosa. Sólo hubo un cuarto de hora de juego normal, movido y con afán. Luego el cotejo entró en el tobogán de lo ilícito. Entre infracciones estúpidas y el fingimiento de ser víctima de ellas, todo resultó entrecortado y turbio. El olvido del fair play fue total y si se llegó a un final normal no fue evidentemente por la voluntad de los rivales empeñados en una puja sucia, sino por simple imperio de las circunstancias. Del resultado surge algo evidente, que Atlanta redujo la dimensión de San Lorenzo, hasta anoche el gran candidato, y dijo que su imponencia es más aparente que real.
Pero es necesario ir por partes. Mientras Cocco estuvo en la cancha fue el equipo de avenida La Plata el de mejor técnica pero sin que ello significase dominio. Atlanta, movedizo, mordiendo, encimando, entorpecía toda la maniobra que pretendían cumplir los santos, basados en la mejor habilidad de sus hombres de medio campo, como el mencionado Cocco, Telch y Chazarreta. Buscaron éstos la entrada de Veglio, que luego demostraría estar en una mala noche, o la punzante corrida de Ortiz por izquierda. Todo estaba basado en el apoyo de Cocco, que se situó entre los delanteros. Frente a esto Atlanta, aparte de la referida marcación, cerro filas en el medio, con anticipos rústicos pero eficaces de Rico y Gutiérrez, con Ribolzi retrasado, pero fallaba en la salida Gómez Voglino, lo que determinó el esfuerzo de Onnis, que corría por todos lados. Adelante Cano, superado por Rezza, no pesaba para nada, pero Candau e Ibáñez, veloces y diestros, se metían por las puntas y apuraban al rival.
Así entraron a morir en el medio campo los mejores esfuerzos y los más hábiles se perdieron en tropezones y choques; comenzaron las fricciones: sobre los 13 minutos, Cocco desde la derecha envió un centro ajustado y Veglio, cabezazo recio contenido a medias entre el travesaño y Carballo. Insistió Ortiz y Cortés sacó al córner; uno de los pocos momentos de apuro de un match en que los guardavallas cumplieron mínimos esfuerzos, lo que dice de la superioridad de las defensas en general; pero sobre los veinte minutos se produce una jugada crucial en el partido: a Cocco le dan un trancazo sobre el medio del campo y quiere desquitarse enseguida con otro, y se desgarró. Un gesto de dolor que demostraba lo serio de la lesión; sale del campo y entra Espósito, que hace otro juego, pues se va atrás junto a Rezza, y San Lorenzo se desarma como un juego de títeres que le cortan las cuerdas.
Hasta el final de la primera etapa el juego fue sucio. El llamado de atención del juez a los capitanes, como si oyeran llover. Luego, mientras por un lado iba la pelota, por el otro se golpeaban aviesamente. Enumerar todo lo incorrecto sería atrozmente largo. Atlanta apareció entonces más firme, pero San Lorenzo perdió dos ocasiones de gol malogradas otra vez por Veglio, que remató mal. A los 36 minutos en que Ortiz llegó por la izquierda a fondo y le puso la pelota en los pies, y a los 39, en que Chazarreta por la izquierda también hizo lo propio. En la segunda parte ya estaba el juego en el ritmo y al estilo que a Atlanta le convenía, y San Lorenzo se movía sin mayor convencimiento. Candau hizo una espectacular entrada por la derecha, pero repitió excederse en individualismo y terminó mal la acción. Se vio un foul fuerte de Gutiérrez a Telch, digno de expulsión, pero tres minutos después, a los 15, es Cortés el expulsado por un foul a Ortiz, que éste capitalizó con un revolcón digno de un gran guignol. Gómez Voglino sorprendió a D'Alessandro con un tiro libre, y la pelota es contenida a medias entre las manos del guardavalla y el travesaño. Onnis fue al puesto de marcador expulsado, era una puerta abierta que trató de aprovechar San Lorenzo. Entonces Ribolzi reforzó ese rincón, que inquieta a Carballo, hasta que finalmente es Pecoraro, que entra por Candau, y Atlanta recupera su equilibrio defensivo. Pero entonces expulsan a Espósito, merecidamente, por puntapié sin pelota a Ribolzi y al quedar diez contra diez todo se hunde en simple forcejeo sin gracia ni habilidad.
Entró Veira sin que pasara nada, pero ambos pierden opciones. Sobre el último minuto escapa Cano, con los ojos cerrados, y quiso terminar por sí, y aunque sale D'Alessandro, finaliza mal, sin mirar a Ibáñez, que venía libre. Así que sólo pudieron rescatarse esos quince minutos iniciales de fútbol aceptable. El resultado decepcionó a los "santos" tanto como agradó a los "bohemios" y con razón.
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Jugado
en el estadio de Boca Juniors, el martes 18 de diciembre de 1973, a
las 21.30. |
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Luego del empate
ante San Lorenzo el equipo siguió concentrado en un hotel céntrico a la espera
del próximo partido. El técnico Pipo Rossi, junto a Gomez Voglino, Cano, Candau
y Onnis esperan el próximo encuentro.

Los puntales de
una campaña estupenda: Rubén Cano, el DT Pipo Rossi, Osvaldo Cortés y Juan
Antonio Gómez Voglino.

Los tres jugaron el cuadrangular final: Héctor López, Héctor Candau y Ángel
Ferreyra.

Juan Antonio Gómez
Voglino, dueño de la red y la pelota. Fue el goleador del Nacional 1973.
Se dijo
en los vestuarios
Osvaldo Cortés
(defensor de Atlanta):
"La primera y única que hice en la noche y me expulsó. Èl (Ortiz) la hizo
bien. Se tiró… Ahora tengo que pagar el pato por otros".
Néstor Rossi (DT de Atlanta): "Fútbol fuerte, ¿qué es eso? Éstos son
partidos para jugarlos así; al que no le guste… En mi época esto era corriente:
A River le querían ganar todos y las piernas afloraban que daba gusto. ¿Nosotros?
Once contra once, fuimos parejos y hubo un pelotazo en el travesaño; cuando
echó a Cortés mandé a Onnis a la punta, perdimos un poco de fuerza en el medio,
pero igual se aguantó… Esto es fútbol de hombres y de finales, al que no le
guste…"
Rubén Cano (delantero de Atlanta): "Fue gol, aquí y en cualquier parte:
cuando D'Alessandro se la quiso dar a Piris, yo me adelanté y la mandé adentro.
Iturralde había cobrado foul de Ibáñez al arquero; lo que pasó fue que Piris
no supo qué hacer cuando D'Alessandro se la dio. Cuando lo anuló y me amonestó
creí morir. Yo estaba en la distancia reglamentaria".
Roberto D'Alessandro (arquero de San Lorenzo): "Yo no me explicó qué
les pasó a los muchachos de Atlanta. Esto es anormal. Tengo el brazo derecho
marcado con huellas de los tapones y encima un corte en la cabeza".
Oscar Valiño (presidente de San Lorenzo): "Yo invitaría al señor Iturralde
para que se hiciera presente en este vestuario y vea en la forma que pegó
Atlanta".
Horacio Salinas (delantero de San Lorenzo): "Creo que para el próximo
partido voy a tener que ponerme una armadura en la pierna izquierda; tengo
desde marca de tapones hasta hematomas. ¿Eso me ocurre por jugar de delantero".
| ASÍ LO RECUERDAN HOY LOS PROTAGONISTAS | |
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Héctor
Osvaldo López |
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El
grupo era bárbaro. El principal "culpable fue el DT, Pipo Rossi. Él
tuvo mucho que ver porque, si bien el grupo ya venía de antes, Pipo
lo unió más. Además eran buenos jugadores, pero él hizo que se transformaran
en un equipo. |
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Así lo
vieron
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CON MUCHO "NERVIO" Y POCO FÚTBOL…. Áspero y deslucido. Tal como correspondía
a partidos que se disputan una final. Como si la responsabilidad -y el dinero
que está en juego seguramente- agobiase a tal punto a los jugadores como para
dejar el fútbol fuera de concurso.
IGUALDAD EN UN MEDIOCRE MATCH. Hubo dos expulsados.
La Prensa
BRUSCO Y DESORDENADO. Un 0-0 que es el exponente fiel de un parido que tuvo
eso, un blanco total en materia de fútbol, pese a un comienzo que insinuó
buen juego. El resto fue sólo una puja sin ton ni son.
| Yo fui testigo | |
| HOY: Darío C. Mendelsohn, socio de Atlanta. Siguió al equipo durante aquella campaña. | |
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Voy a hablar de mis sensaciones del '73, y es probable que junte hechos realmente vividos, con otros posiblemente deformados, y que dicha deformación obedezca, no sólo a los 30 años transcurridos, sino que, además en mi caso particular, en aquella gloriosa campaña, yo andaba por los 14 años, y a esa edad uno tiende a modificar la realidad. Cuando uno transita la adolescencia, generalmente está viviendo una revolución hormonal, física, psíquica, emocional, etc., y las pasiones están a flor de piel, y creo que la pasión (junto con la identificación) tiene mucho que ver con el fútbol. Pero aquí no estamos para filosofar, sino para hablar de Atlanta, perdón de MI Atlanta. Hay algunos hechos que recuerdo como si fueran fotos maravillosas y para siempre presentes. Por ejemplo, de toda la semana previa al partido con Kimberley en Mar del Plata, recuerdo que había varios micros para viajar, y que la lista de quienes podrían o no subir a los micros la manejaba "Fierro" en persona (para los más jóvenes, les recuerdo que era el jefe de la barra), que era quién decidía quién si y quién no. Aquí es necesario que mencione a mi primo Isaac Wolman, que tenía 17 años en aquel entonces, y con el que nos convertimos en dos stoppers que lo seguíamos a "Fierro" a todos lados para poco menos que rogarle que nos dejara viajar. Así fue que nos encomendó una tarea, había algunos bombos y redoblantes que era necesario arreglar para poder llevarlos a la costa, y nos indicó a nosotros dos que transportáramos los bombos que estaban en una habitación de la sede, hasta la utilería en la cancha, y que controláramos que los mismos fueran reparados. Luego de cumplir con nuestra misión, ahora sí nos encontrábamos habilitados para poder subir a un micro. Ahora bien, el hecho de subir al micro no nos aseguraba nada más que eso, ya que los asientos estaban todos ocupados, y para poder sentarnos aunque sea un rato tuvimos que ir hasta el fondo, y en un espacio pequeño al final del micro, nos podíamos sentar, pero por turno, ya que no entraba más que una persona por vez. Nada más nos importaba que llegar a Mar del Plata, para alentar al bohemio, y al llegar,... qué difícil se me hace encontrar las palabras para poder describir la rambla absolutamente copada por mis colores, por mi gente, ¡¡cuánta pasión!!, ¡¡cuánto amor!!, ¡¡qué hermosa locura!!; así estuvimos largo rato cantando, bailando, saltando, y festejando, hasta que en caravana fuimos a la cancha, y vimos cómo nuestros jugadores se acercaban a mirarnos y a agradecernos que estuviéramos ahí, sin poder creer que fuéramos tantos y tan ruidosos. Después el partido, la suspensión, los disturbios, etc., son anécdotas, comparadas con el viaje de vuelta, que fue una fiesta, donde nos sentíamos con derecho a participar de la elite del fútbol, ya que deportivamente estábamos entre los mejores. Otro recuerdo maravilloso fue cuando, luego de golear a Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fuimos caminando escoltando el micro de los jugadores desde la cancha por la Av. Corrientes, hasta la Plaza de Mayo. Me acuerdo de que cuando regresé a mi casa, prácticamente no podía apoyar las plantas de los pies, ya que estaba todo ampollado, debido a que no había ido caminando, sino saltando todo el trayecto, y esto motivó que cuando me detuve, sintiera cómo si de mis pies subiera fuego. Pero nada era más importante que estar ahí, festejar, disfrutar y soñar con que MI Atlanta llegara a lo más alto del fútbol nacional. |
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CUADRANGULAR
FINAL NACIONAL 1973
SEGUNDA
FECHA
DOMINGO
23 DE DICIEMBRE DE 1973
ATLANTA 1 – ROSARIO CENTRAL
2
Atlanta hizo de Papá Noel: Central, agradecido…
(Diario "Clarín", 24-12-1973)
"Atlanta no mereció perder..." "¿Qué hizo Central para ganar?" Dos goles, le hubiésemos contestado. Pero respetamos su dolor. El hincha de Atlanta no se podía convencer de la derrota. "Si hasta jugando con diez hombres fuimos más", insistía, como si con ello pudiese rectificar lo irreversible: el resultado. Un dos a uno más pesado que una lápida, que enterraba definitivamente las esperanzas de Atlanta. Mascullando lo vimos desaparecer entre la multitud.
Pero a nosotros nos quedó como un sonsonete permanente sus cuestionamientos. Y nos pusimos a analizarlos. ¿Atlanta no mereció perder? Le colocamos el interrogante para no caer en la afirmación. Porque no estamos convencidos de tal cosa. No por lo que sucedió en la cancha en materia de juego. Sí, por lo que regaló. Y en una final, que la inocencia le valga. Las ingenuidades se pagan. Y merecido está. En algo se asemeja al caso de River. Cuando existe una defensa capaz de obsequiar un partido, entonces, todo es admisible. Porque los equipos siguen estructurándose de atrás para adelante. Y cuando son defensas que pagan puerilmente en tiros libres, permitiendo la entrada franca y neta de un cabeceador, está bien: ¡al paredón! En una final no se puede dar esa clase de ventajas; es una manera de entrar a la cancha perdiendo. Porque lo que al propio equipo le cuesta conseguir, el gol en el arco contrario, no se puede "vender" con facilidad en el propio. Con esa clase de "negocios" es muy difícil prosperar. Atlanta, por ejemplo, ayer hubiese necesitado tres goles para vencer. Son demasiados para partidos decisivos. Y menos frente a un equipo como Central, de planteo defensivo y especulador. Por eso, después de todo, la derrota de Atlanta hay que aceptarla. Gentilmente regaló dos goles. Nochebuena. Navidad. La fecha, es posible, lo haya inconscientemente sugestionado. Quiso, tal vez, representar el papel de Papá Noel...
¿Qué hizo Central para ganar? Aquí ya tenemos más dudas para responder. Porque pensándolo bien: "¿Qué hizo Central para ganar?" Dos goles. ES muy importante. Definitivo. Indiscutible. Sí, pero esos dos goles, ¿fueron producto de alguna jugada elaborada o aunque más no sea de "pizarrón"? A ver. Pongamos la imagen otra vez. El primero, un centro de González. Un hands desafortunado de Gutiérrez, que tenía la pelota dominada cuando tropieza y se cae encima. Pelota pasada al segundo palo. Toda la defensa de Atlanta que sale tras Poy. Zambullida de Solari sin nadie a la vista. Cómo habrá sido su soledad que hasta el árbitro Barreiro dudó antes de otorgar el gol. No lo podía creer. Miró al linesman y al no recibir ninguna señal, lo sancionó. ¿Y el segundo? Peor. Otro tiro libre. Esta vez desde la izquierda. Pelota que cae a la altura de la marca del penal. Y Aimar, solito y solo, como si estuviese de paseo en una plaza, frentazo y dos a cero.
¿Pero qué culpa tiene Central de la deficiencia de los defensores de Atlanta? Ninguna. Al contrario. Las aprovechó muy bien. Mérito de los dos hombres que entraron a concretar. Pasa que uno siempre relaciona los goles con la producción del equipo. Y, claro, aquí es donde no le encontramos mérito a Central. Porque no llegó casi nunca bien. Ni siquiera cuando Atlanta, con un hombre menos (expulsión de Ibáñez a los 16 minutos del segundo tiempo) y con la desesperación de la búsqueda del empate, se fue a la "carga" y se entregó para el contraataque. Y si ponemos nuevamente en pantalla las situaciones frente a los dos arcos, Atlanta arrimó algunas mejores. Por más que hayan sido arranques personales, especialmente de Candau, porque esta vez Gómez Voglino, su cerebro y creación, se encontró bien tapado por Aimar. Central, en cambio, sólo a través de Poy, pivoteando siempre en toda la cancha, salió esporádicamente de su modestia defensiva, basada en mucho en el foul consecutivo y reiterado para impedir el avance del adversario. Y que se desesperó bastante cuando Atlanta apuró con un hombre menos, yéndosele encima: no tuvo allí quién fuese capaz de tener la pelota para que corriesen los minutos.
Pero ya todo esto es historia antigua. Ganó Central y se colocó a tiro de campeón. Ganó mostrando poco. Marca, especulación y la dosis de suerte necesaria que se necesita para estas confrontaciones finales y que a veces juega un papel decisivo. Pero, como después de todo, la suerte es un imponderable muy difícil de definir, dejémoslo así. Ganó Central. Para este fútbol es bastante.
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Jugado
en el estadio de Boca Juniors, el domingo 23 de diciembre de 1973, a
las 19. |
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Atlanta 1 - Rosario Central 2. El descuento de Atlanta en la Bombonera, que
permitió soñar con el empate que no llegó. Penal de Burgos a Ledesma, y Juan
Antonio Gómez Voglino, una vez más, convierte. Le pegó de derecha y en forma
recta.

Atlanta 1 - Rosario Central 2. El segundo gol rosarino que lo pone a un paso
del título. Tiro libre desde la izquierda que ejecuta Aricó y Carlos Aimar,
absolutamente solo, le aplica un frentazo al balón y vence al arquero bohemio,
Hugo Carballo. De fondo las bandejas del estadio de Boca ocupadas por el público
de Atlanta ese domingo.

Atlanta 1 - Rosario
Central 2. Incidencia previa antes de la expulsión de Héctor Ibáñez, de Atlanta.

Atlanta 1 - Rosario Central 2. El gol anulado que pudo haber establecido el
empate y, quizás, un campeonato. Buena jugada de Ledesma que se proyecta y
envía un centro. Gómez Volgino remata y rechaza el guardavallas centralista,
Biasutto. Candua atropella y convierte. El árbitro Barreiro le cobró mano.
Se dijo
en los vestuarios
Héctor Candau (delantero de Atlanta): "La lesión es en la parte
interna de la rodilla derecha. Por suerte no es en el mismo lugar donde tuve
el desgarro. No sé si González vino con intención. Lo que sí te puedo decir
es que vino muy fuerte”.
Ramón Ledesma
(defensor de Atlanta): “Pedí el cambio, porque no daba más. Lo que más me molestó
fue un golpe que recibí en la pierna derecha que me quitó movimiento”.
Hugo
Carballo (arquero de Atlanta): “No me explico cómo pudieron cabecear con tanta facilidad
en los goles. Fue la única equivocación nuestra. Lo demás creo que fue bien
realizado. A pesar de dormirnos, en el segundo tiempo no pudimos definir.
Sin embargo, Atlanta demostró ser un equipo que jamás bajó los brazos”.
Así
lo vieron
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CENTRAL LO TIENE TODO CALCULADO. Los
córners, los tiros libres, la ley del offside, los contraataques, las mañas,
y…, por ahí, hasta el título.
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VALIOSO ÉXITO DE CENTRAL. Un match
mediocre y violento. La habilidad fue perseguida. Uno y otro equipo usó y
abusó del foul como recurso para frenar a los más capaces. (…) La pitada final
para los amantes de este juego debe haber sido un alivio.
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NOCHEBUENA DE CENTRAL. Rosario supo
aprovechar errores. Atlanta perdió el ómnibus. Un error táctico inexplicable
lo llevó a una labor sin mérito y desvaída que naturalmente aprovechó Central.
La Prensa
CENTRAL CERCA DEL TÍTULO. OPORTUNISMO,
NADA MÁS. La Boca, dentro de un clima insospechado. Con todo el ritual que
hace a la liturgia de las grandes confrontaciones. Las tribunas cobijaron
dos falanges que rivalizaron permanentemente y llegaron profundamente a los
protagonistas. Jugaron el todo por el todo. Con ímpetu, con fuerza, haciendo
abstracción a lo estético.
CUADRANGULAR
FINAL NACIONAL 1973
TERCERA
Y ÙLTIMA FECHA
SÁBADO
29 DE DICIEMBRE DE 1973
RIVER PLATE
2 – ATLANTA 2
River luchó, pero debió conformarse con el empate y otro subcampeonato
(Diario "Crónica", 30-12-1973)
A River Le alcanzó justo para ser subcampeón nada más… Y para ello realizó titánico esfuerzo. Aunque equivocó muchas veces el camino, logró vulnerar dos veces la valla de Atlanta Pero frente a sí tuvo a un equipo que no en vano llegó a esta instancia. Su delantera llegó también en dos oportunidades a la red millonaria. Y ya no importó cómo saliera Central. Atlanta y River se estaban jugando el segundo puesto; de allí que no bajaran nunca los brazos, produciendo un partido muy emotivo.
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Jugado
en el estadio de San Lorenzo de Almagro, el sábado 29 de diciembre de
1973, a las 21. |
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Así
lo vieron
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RIVER VIO NUEVAMENTE
FRUSTRADAS SUS ASPIRACIONES.
La Prensa
RIVER-ATLANTA,
2-2. WOLFF FIGURA. Atlanta, con mérito y un par de buenos jugadores, aventó
la suspicacia que se suma a los ingredientes habituales del fútbol.
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RESULTADOS CUADRANGULAR FINAL
Domingo 23 de diciembre: Tercera y última fecha:
River Plate 2 – Atlanta 2, en San Lorenzo |
Tabla de posiciones finales
Cuadrangular final
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J |
G |
E |
P |
GF |
GC |
Pts. |
|
|
Ros. Central |
3 |
2 |
1 |
- |
6 |
3 |
5 |
|
River Plate |
3 |
1 |
1 |
1 |
6 |
7 |
3 |
|
Atlanta |
3 |
- |
2 |
1 |
3 |
4 |
2 |
|
San Lorenzo |
3 |
- |
2 |
1 |
3 |
4 |
2 |
Tabla de goleadores
Juan Antonio Gómez Voglino (Atlanta)…..…. 18
Carlos Morete (River)…………………………………. 15
Néstor Scotta (Racing)……………………………... 11
Mario Kempes (Instituto)……………………....... 11
Rubén Cano (Atlanta)………………………………… 11
Camilo Aguilar (Estudiantes LP)………………… 10
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fechas 7 y 8>>>
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fechas 5 Y 6: Altanta 2 - Gimnasia LP 0 y Argentinos Juniors 3 - Atlanta 5>>>
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fecha 4: Chacarita 1-Atlanta 3>>>
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fecha 2 y 3: Huracán 1-Atlanta 0 / Atlanta 4-Ferro 2>>>
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fecha 1: Independiente 1-Atlanta 3>>>
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