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AÑO
VI - NÚMERO 88 / Martes 8 de
marzo de 2005
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El
estadio, pasado y presente
En las últimas semanas
el estadio León Kolbowsky inaugurado en 1960 ha estado en el centro de la tormenta,
constituyéndose en el eje de debates y discusiones. Su estado actual, las recurrentes
inhabilitaciones que sobre él se descerrajan y el desarrollo de una propuesta
superadora como sería el estadio de cemento dispararon todo tipo de opiniones,
posturas y hasta acusaciones y pases de factura. Recordamos qué ocurrió en 1958
y 1959, cuando, más allá de naturales y apreciables diferencias con el presente,
existían algunos puntos en común con las circunstancias actuales. La encrucijada
se resolvió con mucha audacia e ingenio, trabajo constante y una firme, decidida
y unificada conducción en el club, que echó mano a la consulta y la participación
del asociado mediante una asamblea en la que colectivamente se adoptaron decisiones
de extrema importancia.
POR EDGARDO IMAS
(imased@yahoo.com)
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Desde los albores de la década del 40, cuando se formó la Compañía de Tierras de Villa Crespo y comenzó el proceso de adquisición del terreno de Humboldt al 300, donde por entonces se levantaba la cancha de Chacarita Juniors, para cedérselo luego a Atlanta, quedó en claro que ahí se iba a levantar el futuro estadio de la institución, lo cual ocurriría sólo casi veinte años más tarde. Las dimensiones reducidas del "cajoncito" situado en Humboldt al 400 -inaugurado en 1922- y el hecho de que esos terrenos aún no pertenecían a Atlanta hicieron que las sucesivas comisiones directivas enunciaran, en un principio, esa voluntad, y luego, a partir de 1945 -una vez que Chacarita hubo terminado de desmantelar su cancha-, elaboraran distintos proyectos y comisiones. Así se habló de un estadio de cemento en 1946 y la maqueta fue incluida en la tapa de la impresión de la Memoria y Balance de la entidad de ese año. En la primera mitad de la década del 50, incluso -previsiblemente- ya se tenía el nombre para el futuro estadio: "General Juan Domingo Perón". Todos los proyectos naufragaron de la mano de la falta de recursos económicos para empezar la monumental obra, los vaivenes políticos institucionales y del país, los descensos de categoría en el fútbol y otras prioridades. En 1956 el proyecto cobra renovada fuerza, impulsado por el ascenso a la Primera División logrado en esa temporada, y la subcomisión ad hoc, presidida por Alberto Chissotti ya tiene como vocal al socio León Kolbowsky. Sin embargo, habrá que esperar hasta 1958 para ver los primeros trabajos en el baldío lindero al estadio que utilizaba Atlanta por entonces. Eran los inicios de lo que sería un estadio totalmente de cemento. La Comisión Directiva del club, tras la renuncia de Chissotti, había pasado a ser ocupada por el vicepresidente Kolbowsky, a quien acompañaban en la conducción Manuel Rico Rey, Manuel Straitman, José Davilman, Nicolás Prat Cots, Vicente Tassitani, Jayim Tarica e Isaac Slipak. La estratégica y vital Subcomisión de Construcciones la integraban, entre otros, León Kolbowsky, Adolfo Francolini, Jayim Tarica (sec.), Ernesto Benzi, Juan Dvorkin, Víctor Perelstein, José Perper, el ingeniero Benjamín Mochulske, Isaac Díaz Cabrera. A cargo de la dirección de la obra fueron designados el ingeniero Jorge Wainstein y el arquitecto Armando Sapetti. Además, por expresa resolución de la Comisión Directiva, todos sus integrantes eran miembros de esa subcomisión, con lo cual toda la mesa conductora de la institución quedaba comprometida y consustanciada con el proyecto de erigir el nuevo estadio. Son muy ilustrativos algunos párrafos de la presentación de la Memoria del club por parte de la Comisión Directiva correspondiente al 54º ejercicio (1º de diciembre de 1957 - 30 de noviembre de 1958). En ellos se puede tener una idea de lo que significaron los primeros trabajos para sobreponerse al espíritu escéptico que se cernía sobre la concreción de la obra y de las vías que se utilizaron para su financiación. Los subrayados son nuestros: Una de las obras fundamentales para la subsistencia de la institución, que será, no dudamos, el medio fecundo que posibilitará su grandeza, tuvo principio de ejecución, cuando esta CD, dejando de lado proposiciones y proyectos que complicaban la posibilidad de concretar la vieja aspiración de los asociados de ver construido el nuevo estadio, le impulsó en lucha tenaz contra el escepticismo y la incomprensión y con el más franco apoyo de la gran mayoría a promover la construcción del mismo. Se designó al ingeniero Jorge Wainstein y al arquitecto Armando Sapetti, como directores de obra, quienes confeccionaron los planos y obtuvieron el permiso para la iniciación de la construcción. Esta tuvo efecto en medio de un vasto plan de difusión debiendo agradecerse al periodismo oral y escrito el magnífico apoyo prestado. Se realizó el desmonte del terreno, iniciándose las excavaciones para las bases. Se construyó el cerco y fueron adquiridos gran cantidad de materiales. El día 7 de junio se inició la venta de abonos a plateas y en tres días fueron colocadas 581 de ellas por un valor de $ 581.000, prosiguiendo la venta con notable éxito. Se tienen actualmente en estudio diversos planes de financiación que posibilitarán el apuntalamiento de lo ya realizado. Este hecho auspicioso para la vida del club reclama de los asociados la cooperación y el estímulo constantes, dada la magnitud de la obra emprendida. Los años dirán de la significación y valor que para la vida del club adquirió la decisión de promover la construcción del estadio por parte de la CD y sabrán valorar el sacrificio y tenacidad de todos aquellos que han sabido coadyuvar en tal sentido. Al año siguiente, el 28 de mayo de 1959, el clásico platense por la quinta fecha del Campeonato de Primera División fue suspendido a los 30' de juego por el derrumbe de un sector de tribuna en la cancha de Gimnasia y Esgrima, con un saldo de varios heridos. Esto desató una oleada de inspecciones en los distintos estadios. El de Atlanta, que ya había estado clausurado en 1955 durante bastante tiempo, tenía serias dificultades en su estructura, pero los dirigentes iban subsanándolas como podían, pues la idea era que Atlanta continuara actuando de local en la vieja canchita -ya estos terrenos también era propiedad del club- hasta que se terminara -quién sabe cuándo- el nuevo estadio. Las falencias del viejo estadio y la paralela construcción del nuevo -estaba levantándose la tribuna de cemento sobre la calle Humboldt, la actual platea- pusieron a la institución ante un difícil dilema: ¿seguir tapando agujeros en el viejo estadio y retrasar aún más las obras en el nuevo, pero sin perder la localía? ¿Actuar como local en otro estadio, con los consecuentes perjuicios deportivos y económicos -menor recaudación, pago de alquiler- pero volcando todos los fondos en la construcción de la nueva cancha? Como las exigencias comunales y de la AFA se habían endurecido por el derrumbe en la cancha de Gimnasia, la Comisión Directiva encabezada por León Kolbowsky llegó a la conclusión de que era imposible que el viejo estadio fuera nuevamente habilitado para que Atlanta siguiera jugando allí. Esto último fue lo que ocurrió, y Atlanta jugó allí su último partido el 21 de junio de 1959, empatando 1-1 con Ferro. Con una gran cuota de audacia, se decidió terminar de construir exclusivamente de cemento la tribuna cuyo levantamiento ya se había iniciado, al tiempo que trasladar todas las instalaciones del viejo estadio al predio lindero y completar las tres tribunas restantes. El estadio nuevo quedaría así terminado con mayor celeridad para que Atlanta volviera a Villa Crespo, lo que finalmente sucedió casi un año después, el 5 de junio de 1960. La decisión no era simple, pero se convocó a una asamblea extraordinaria de socios. Con una concurrencia multitudinaria -nunca vista antes- se aprobó lo actuado por la CD y se decidieron diversas vías de financiamiento de las obras. A continuación insertamos dos textos de cuya atenta lectura se tendrá un cabal cuadro de la crítica situación y de su resolución. En primer lugar, un extenso informe de la Comisión Directiva sobre la clausura del viejo estadio y, en segundo, las resoluciones de la Asamblea Extraordinaria en la cual se aprobó la mudanza de las antiguas instalaciones para su fijación en el terreno lindero. Ambos textos figuran en la Memoria del año 1959. Los subrayados son nuestros. Informe sobre la clausura del estadio inserto en la presentación de la Memoria por parte de la Comisión Directiva correspondiente al 55º ejercicio (1º de diciembre de 1958 - 30 de noviembre de 1959) A raíz de los luctuosos sucesos ocurridos en el campo de juego del Club Gimnasia y Esgrima de La Plata, en ocasión de la disputa de un encuentro de fútbol, al derrumbarse un sector de la tribuna, las autoridades comunales adoptaron providencias de emergencia con el fin de garantizar a los espectadores de las justas deportivas la seguridad necesaria. Consistieron ellas en la realización de inspecciones severas, por parte de los elencos técnicos de la Municipalidad y en consonancia con ellos, el Consejo Directivo de la AFA dictó una medida general que establecía que las instituciones debían presentar un informe debidamente suscripto por ingenieros, es decir, bajo la responsabilidad de éstos, sobre el estado en que se encontraban los estadios. La CD, en los límites de las posibilidades económicas, venía realizando trabajos de reposición de materiales que no se hallaban en condiciones, pero en su mira se enfocaba la realidad de la construcción del nuevo Estadio, que no aconsejaba la inversión de fuertes sumas de dinero en el viejo campo de juego, que bien pronto habría de ser suplido por el que estamos construyendo. A todo esto salió a relucir la habilitación precaria que la Municipalidad nos había acordado de conformidad al expediente número 272.925/48 y la intimación reiterada por Exp. 69.441-C-50, en que se exigió la instalación del servicio contra incendio, cuyo costo justipreció la anterior Comisión Directiva en la suma de $ 200.000. Recabado el asesoramiento del ingeniero Jorge Wainstein y del arquitecto Armando Sapetti, éstos presentaron de inmediato un informe sobre el estado de las instalaciones y las medidas indispensables que aconsejaban tomar en lo que atañe a seguridad. La CD se abocó de inmedito a la realización de esos trabajos, a la vez que se tenían periódicas entrevistas con autoridades del Municipio, a través de las cuales se vio obligado el Club a asumir el compromiso de no disputar encuentros de fútbol de Primera División en nuestro campo sin que antes mediare la expresa conformidad de la Municipalidad de esta Capital. La Dirección de Espectáculos y Diversiones Públicas nos hizo llegar un memorándum conteniendo las reformas que debían realizarse de acuerdo a la resolución 636/59, que consistían, entre otras cosas, en colocar cubiertas bajo los voladizos, construir boleterías, cabinas de transmisión, en material incombustible; ampliación de los pasillos de evacuación del público; colocación de pantallas de protección de dos metros de altura, en la parte superior de las tribunas y perfectamente vinculadas a la estructura; ejecución y reparación de refuerzos de la estructura resistente en general; cambiar los tablones en malas condiciones; efectuar una pintura con material anticorrosivo de todos los elementos estructurales; ampliación de las salidas, colocar los vestuarios y túnel en condiciones reglamentarias, al igual que el buffet; reforma completa de las instalaciones sanitarias y surtidores de agua, servicio contra incendio, etc. Ante
tal perspectiva, la CD se autolimitó respecto de las reformas que estaban
a su alcance realizar, y al completarlas solicitó la inspección de la
cancha y a la vez pidió prórroga por los demás detalles. "Buenos Aires, 21 de agosto de 1959. - Visto la solicitud 4719, acumulada a este expediente Nº 56589/959, en la que las autoridades del C. A. Atlanta manifiestan haber cumplido parte de las mejoras ordenadas en el campo de deportes de la Institución, ubicado en la calle Humboldt 408 y solicitan un plazo de 180 días para ejecutar el resto de las obras exigidas por resolución Nº 639/959, y considerando: Que la comisión de funcionarios municipales creada para el cumplimiento de la resolución 15.192 del Honorable Concejo Deliberante ha inspeccionado el estadio de referencia, verificando que con las mejoras realizadas no se han subsanado íntegramente las deficiencias observadas en lo que atañe a la estabilidad, seguridad e higiene públicas, por lo que corresponde mantener la interdicción contenida en la resolución Nº 636/959, hasta tanto hayan desaparecido las causas que determinaron la intimación del cese de las actividades deportivas en dicho campo de juego. "Por ello, el secretario de Abasticimiento y Policía Municipal, resuelve: "1º- Hacer saber a las autoridades del C. A. Atlanta que con las mejoras ejecutadas no se han modificado sustancialmente las condiciones de seguridad del campo de juego de la calle Humboldt 408 y que, en consecuencia, se mantiene la interdicción dispuesta por resolución Nº 636/959, hasta tanto desaparezcan las causas que la motivaron. "2º- Devolver las actuaciones a la Dirección de Espectáculos y Diversiones Públicas para su conocimiento, notificación, etc. - Jorge Alfredo Perazza, secretario de Abastecimiento y Policía Municipal." Esta resolución determinó la convocatoria de una Asamblea General Extraordinaria de asociados que por aclamación resolvió el traslado de las instalaciones al predio lindero. Reminiscencias de páginas épicas en el deporte, abigarradas en el corazón de todos y cada uno de los asociados y simpatizantes bohemios, dan paso al progreso, dejando tras de sí la estela del recuerdo. Atlanta ya está levantando las bases donde se cimentará su grandeza: EL GRAN ESTADIO . Asamblea General Extraordinaria del 1º de octubre de 1959 Ante el grave problema creado al club con motivo de la clausura del campo de juego y al observarse que las objeciones formuladas por los organismos técnicos de la Municipalidad eran de tal magnitud que su resolución equivaldría de una nueva instalación, unido ello al perjuicio que ocasionaba económicamente a la institución, la Comisión Directiva convocó a una Asamblea General Extraordinaria de socios para plantearles crudamente la situación creada. La misma tuvo lugar el día 1º de octubre de 1959, contándose con una concurrencia de asociados tal que no registra precedentes en los anales del club. Las decisiones tomadas revisten trascendental importancia para la evolución de la institución, aprobándose en la emergencia el plan presentado por la Comisión Directiva estableciendo: 1º- La Asamblea del Club Atlético Atlanta considera necesario el inmediato traslado de las instalaciones del actual campo de juego al predio lindero. 2º- Los materiales existentes en el actual campo de juego serán utilizados en la construcción de tres tribunas con capacidad inmediata de 42.000 espectadores. 3º- Se proseguirá con la construcción de la tribuna de cemento de la calle Humboldt, que una vez terminada dará lugar a la habilitación de 12.000 plateas techadas, 28 locales para renta y las comodidades necesarias (vestuarios, concentración, sala de primeros auxilios, confitería, etc.). 4º- Fijación de una cuota adicional (Pro Traslado Estadio) de $ 15 mensuales para los socios activos durante un período de diez meses. 5º- Formular una expresión de deseos de la Honorable Asamblea, solicitando a los asociados vitalicios un aporte similar al de los socios activos. 6º Apertura de una cuenta de préstamos por $ 1.000, 2.500, 5.000 y 10.000 moneda nacional, que serán reintegrados al año, garantizándose la devolución con el 20% del producido en la recaudación de plateas. 7º- Obtención de créditos en instituciones bancarias hasta la suma de tres de millones de pesos m/n, destinados a la construcción. 8º- Autorización a la CD para constituir sobre los inmuebles de propiedad de la institución hipoteca en primer y segundo término de hasta la suma de $ 4.500.000, destinados a la construcción. |
Recuerdos
de una epopeya
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