PRODUCCION ESPECIAL
Fútbol
de caballeros
A fines de los '50 y principios
de los '60 no solo Atlanta fue tapa de diarios y revistas por su buen fútbol,
grandes campañas y cuna de cracks, sino también por arrojar claveles
a la tribuna cuando cada equipo de estellas salía al campo de juego.
Reviví la historia en Sentimiento Bohemio.
PRODUCCION: EDGARDO
IMAS
COLABORA: GASTON GELBLUNG
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El
profesor Adolfo Mogilevsky, preparador físico y kinesiólogo fue el verdadero
inspirador de la idea de tirar flores a las tribunas tras la salida de los
equipos al campo de juego. Mogilevsky estuvo trabajando algunos años en
Atlanta junto con su amigo y compañero de estudios Pablo Amándola. Nacido en agosto de 1916, ingresó en el mundo del fútbol en 1944 en Racing Club, de donde pasó a Banfield y luego a Platense. Desde 1955 trabajó con el seleccionado argentino. En 1958 Mogilevsky estuvo en Atlanta, cuando Manuel Giúdice era el director técnico. Esa temporada y la siguiente jugó Osvaldo Juan Zubeldía, quien en 1960 pasó a desempeñarse en Banfield (Primera B), y sobre las postrimerías de ese año llegó a Atlanta como DT, donde permaneció en ese cargo hasta mediados de 1963, siempre con la dupla Mogilevsky-Amándola. |
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Posteriormente
trabajó durante muchos años en Ferro Carril Oeste y en 1985 volvió a la
Selección pero su relación con el entonces técnico del equipo nacional,
Carlos Salvador Bilardo, fue muy conflictiva. "La función, montada en un salón privado, causó tal sensación entre los empleados del hotel que éstos pidieron al gerente que convenciera a Mogilevsky de repetirla al día siguiente y ante todos los huéspedes. Tras el espectáculo, un farmacéutico rosarino pidió la palabra y, de pie, dijo: 'Tengo que agradecer a estos jugadores que me han hecho cambiar la opinión que tenía acerca de los futbolistas. Es por eso que entre todos los pasajeros del hotel hemos decidido entregar una medalla a cada uno'. "Acto seguido, Mogilevsky solicitó al farmacéutico y a otros 'espectadores' que formaran un jurado para elegir entre los dos cuadros, con marco y todo, hechos por sus jugadores en otra de sus actividades 'revolucionarias', que consistía en dividir al grupo en dos partes y en proporcionar los elementos para que cada uno de sus integrantes tuviera participación en la 'obra pictórica'. "'En mis equipos, era habitual que se cantara, que se hicieran juegos de preguntas y respuestas o torneos de rayuela, básquet o voleibol. Con estas actividades llenábamos el tiempo libre, evitábamos el truco o el tute y lográbamos, además de consolidar el grupo, que los jugadores se dieran cuenta de que eran capaces de hacer cosas que nunca antes habían soñado', rememora Mogilevsky, orgulloso de sus métodos. "Los entrenamientos de Mogilevsky, además, fueron tan originales como las ideas que utilizó para que sus equipos captaran la atención del periodismo, mucho más preocupado siempre por lo que sucede en los equipos de clubes grandes. "En 1962, aún en Atlanta, advirtió con cierta molestia que la prensa ignoraba al equipo bohemio por más que, casi sistemáticamente, sus jugadores daban muchísimo trabajo y hasta les ganaban al menos una vez por año a los grandes. (...) Mogilevsky se vio entonces en la necesidad de apelar al ingenio para llamar la atención y decidió repetir una fórmula que diez años antes le había dado un magnífico resultado en Platense. "Después de convencer a los muchachos, cabuleros a más no poder, les cambió el número de sus camisetas provocando el desconcierto de la prensa y de sus adversarios, que perdían ese segundo fatal en el campo de juego tratando de encontrar a su marca, a la que ya no podían reconocer con sólo mirarle la espalda. "Un periodista, enloquecido por el imprevisto cambio, arremetió contra Mogilevsky en un vestuario y le preguntó ofuscado sobre las razones de semejante decisión. 'Vaya y pregunte a los jugadores si les molesta que hayamos cambiado los números', sugirió el preparador físico. Desesperado por obtener una respuesta cómplice a su molestia, el escriba abordó al zaguero Oscar Alejo Clariá, quien le respondió: 'No, ¿qué problema voy a tener si tengo el número en la espalda y no lo veo?' "El súmum de la originalidad se produjo con la segunda 'idea captadora de atención periodística', complementaria de la primera. Con su amigo Amándola, que fue en verdad quien la recogió del fútbol italiano, propusieron a los jugadores de Atlanta la compra de flores para arrojar a las hinchadas rivales. "Así lo hicieron -al principio algunos jugadores se resistieron y se dice que uno de ellos fue el arquero Errea- y, durante dos años, fueron habituales las 'vaquitas' de dos pesos por cada uno para comprar claveles, que eran arrojados a la tribuna contraria tras el saludo de rigor. 'Al principio, los hinchas los puteaban y los escupían, pero después hasta se peleaban por conseguir una flor', recuerda con una sonrisa." Realmente Mogilevsky y Amándola fueron exclusivos innovadores totales en el campo futbolístico nacional por aquel entonces, verdaderos adelantados a su época. Mogilevsky recién pudo desarrollar completamente estas ideas una vez que Osvaldo Zubeldía asumió como director técnico del club, como se dijo antes. Zubeldía tenía 32 años cuando se hizo entrenador, acompañado en Atlanta, además, por su amigo Argentino Geronazzo como colaborador y el ex jugador bohemio Bernardo Gandulla como DT en inferiores. Zubeldía y su equipo impusieron en Atlanta un esquema revolucionario que obstaculizaba el juego del rival basándose en una ordenada distribución de los jugadores en el campo de juego y en jugadas ensayadas anteriormente (iniciaban el encuentro con un veloz saque, con una rápida aparición del wing izquierdo, los tiros de esquina donde Carone molestaba al arquero rival, los tiros libres de Conde con centro pasado para la entrada de Carlos Griguo, etcétera). Planteles
base de los años en que estuvo Mogilevsky 1960-1962: Errea o Sánchez o Gatti; Clariá y Nuin; Desanzo o Vignale, Carlos Griguol y Betinotti; Mario Griguol, Biaggio o Güenzatti o Conde, Artime, Alberto González o Bellomo y Roque. 1963: Gatti; Clariá y Nuin, Vignale, Carlos Griguol y Bonczuk; Luna, Puntorero, Jorge Fernández, Castro y Conde. Campañas
durante la era Mogilevsky
Además, tras un breve interinato en el cual estuvieron en 1976 como DT, Rocha y Nuin, ex jugadores de la época de Zubeldía-Mogilevsky, también tiraron en algunos partidos flores a la tribuna. ¿Se volverá a repetir esa vieja tradición? |
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