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quienes desde
los sitios de Atlanta en Internet nos cuentan y comentan “lo que hizo
Atlanta el sábado” (o, ultimamente, en cualquier otro día de la semana).
Nosotros, por ejemplo, los hinchas de Atlanta en el extranjero, dependemos
de tales comentarios (sumados a los del Libro de Visitas, los del Chat,
y de algún llamado telefónico) para “saber que pasó”. Siempre es lindo
para quien tiene alma bohemia enterarse de lo que pasó con Atlanta. Y
acá estoy yo, hoy, en una situación similar a la de un periodista deportivo,
pero sin el “oficio” de tal escriba, dispuesto a compartir con ustedes
lo que vivimos los bohemios de Tierra Santa que tuvimos la suerte de poder
estar en el Primer Encuentro de Bohemios en Israel realizado el 20 de
septiembre de 2003 en el Parque Hayarkón de Tel Aviv.
Si les interesa el tema, y tienen la amabilidad de bancar mi escaso “oficio”
periodístico, los invito a seguir leyendo. Aclaro que también yo “ecribo
contra reloj” pues si no lo hago hoy y durante el próximo par de horas,
corro el riesgo de ver esto suspendido durante varios días. Me parece
que si nos bancaron tanta parla sobre el encuentro surante tanto tiempo,
corresponde que informemos sin demora.
En esta nota, y haciendo honor al nombre de nuestro sitio, voy a hablar
del Sentimiento Bohemio que vivimos en el parque de Tel Aviv. Es dificil
poner en palabras un sentimiento, ¿no? Sin embargo, es fácil de calificar.
Entonces, ahí va la calificación: ¡Qué bueno que fué el Encuentro! Merece
un 10 de nota. ¿Porqué se le puede dar esa calificación? ¡Uf, los motivos
son muchos!. Algunos requieren explicación para que quien no lo vivió
“en vivo” pueda entender la nota.
El Parque Hayarkón de Tel Aviv es muy grande. Para quien no lo conoce,
es una especie de parque de Palermo en la Capital, o Camet de Mar del
Plata (es lo que conozco y puede ayudar a explicar el lugar). Un zona
del Hayarkón se vistió ayer con los colores de Atlanta: hubieron globos,
banderines, banderas de varios tamaños, e hinchas de todas las edades
vistiendo camisetas de Atlanta de distintas épocas con el mismo orgullo
con el que, para nombrar a ídolos cercanos, lo hicieron Pepe Castro y
Lucas.
Fuimos unos 130 - 150. No puedo ser exacto porque además de hinchas bohemios
declarados y facilmente reconocibles, llegaron familiares y amigos que,
amén de pasar unas buenas horas al aire libre, nos vieron cantar, gritar,
saltar, reir, charlar, recordar, sacar fotos, patear alguna pelota, etc.
Y lo hicieron sin dejar de sorprenderse de que tanta energía tenga que
ver con un club de fútbol que está a muchos kilómetros de distancia y
que milita en la tercera división de Argentina (por ahora, claro, porque
Atlanta es de Primera).
La familia de Atlanta en Israel es grande. Los que pudimos acercarnos
al parque ayer fuimos la muestra: hay quienes llegaron a Israel hace 30
años, y quienes lo hicieron hace unos pocos meses. Hay quién hace años
no vé a Atlanta y quién consiguió, en una visita reciente, una camiseta
de Atlanta firmada por los jugadores que nos sacaron del pozo en el torneo
anterior. Hubo quien recordó inolvidables partidos en Primera, y quién
compartió lo que vivió cuando fué a la cancha a ver algún partido importante
de la Salvezza pasada. Y también quienes hicieron como en Argentina: largar
todo y mandarse para el parque con la misma pasión con la que se sigue
a Atlanta a cualquier hora y en cualquier lugar, arriesgando la incomprensión
familiar (vamos, bohemios y bohemias: que levante la mano quien no se
“borró” de casa alguna vez dejando para después algún asunto urgente,
o incluso a un familiar enfermo, para llegar al partido. También eso sucedió
ayer).
Como no podía ser de otra manera, los bohemios en Israel tenemos lazos
de todo tipo con el lugar en el cual vivimos: todos vivimos en zonas distintas
del país, algunos somos padres o abuelos de chicos (y no tan chicos) nacidos
aquí, tenemos yernos, nueras, sobrinos, sobrinas, amigos, amigas, etc.
“locales” o venidos desde distintos lugares del mundo (ocurre que Israel
es un país de inmigrantes).
Los que pudimos venir ayer al parque pudimos demostrarles a tantos “allegados”
que no estamos solos en la locura por Atlanta en Israel, y que la nuestra
es una locura sana. Este es también uno de los motivos por los cuales
el encuentro de ayer fué un éxito. Me parece importante aclarar que vivimos
en un país que tienen “sus problemitas” de seguridad, políticos, sociales,
económicos, y otros tantos más, los cuales nos afectan también a todos
lo bohemios en Israel, en distintas medidas y maneras que tan solo cada
uno de nosotros sabe.
De ahí que “no se cae de maduro” que todo bohemio en Israel, aunque quiera,
pueda ir a un encuentro que nosotros en Atlanta podemos ver como “normal”.
Hay muchos motivos valederos para haber podido venir, y muchos otros igualmente
valederos que han impedido que seamos más.
Aquí va algo más que merece párrafo aparte: por motivos complicados para
explicar a fondo, brevemente, y sin romper la paciencia, aquí no hay autobuses
y trenes en el Sabbath. De aquí se desprende que venir al parque este
sábado también tuvo su cuota de odisea para muchos de nosotros (hay quienes
viajaron varias horas y muchos kilómetros para poder llegar). Es por eso
que sabemos que hubieron muchos hinchas nuestros que no pudieron acercarse
al Hayarkón ayera pesar de haber querido hacerlo. Y, sí, también por motivos
religiosos, que merecen ser respetados, ha habido quien no pudo llegar
(y quien me habló por teléfono para decirme eso es MUCHO MAS hincha de
Atlanta que yo). ¡Ah! Se dió más de un caso de una familia ajena al encuentro
que se acercó al grupo bohemio para averiguar de que se trata, y se alejó
sonriendo tras decir “Viva Atlanta”. ¿Qué tal?
Juntamos firmas, hablamos sobre lo que podríamos hacer para que la Copa
Israel sea disputada por Atlanta, decidimos seguir en contacto, y lo pasamos
como lo pasan buenos amigos y amigas que tienen cosas importantes en común.
Quizás, y a pesar de estar tan lejos y cada uno viviendo una realidad
distinta en este país, podamos hacer algo por Atlanta.
El encuentro es, en cierta medida, también un comienzo. Nos quedó una
excelente sensación, y también fotos que le haremos llegar a medida que
la tengamos. Podrán ver que, como lo implica el lema de Sentimiento Bohemio,
hay pasión por Atlanta en el mundo. Si tienen paciencia para leer lo que
escribo, podrán ver más acerca del Encuentro aquí o en los otros Links
bohemios (esta vez no hay una carta igual en cada sitio que nos apoyó
en forma tan amable: cada uno lo hizo a su manera y merece el esfuerzo
de escribirles por separado. Supongo, además, que no voy a ser el único
que les haga llegar sus impresiones) Y nada más por hoy.
Gracias a la gente de Sentimiento Bohemio y del club por darnos la posibilidad
de juntarnos en Israel. Sin ustedes, esto no hubiera sido posible. ¡ATLANTA
EXISTE TAMBIÉN EN ISRAEL, CARAMBA!
Atentamente, Eduardo de Holon
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