AÑO VI - NÚMERO 95 / Martes 3 de mayo de 2005

La doble vida de Kairuz
Días pasados una nota firmada por el periodista Gustavo Veiga en el diario "Página/12" reflejó la participación activa del ex jugador de Atlanta en los años sesenta, Juan de la Cruz Kairuz, en la represión desarrollada por la última dictadura militar. El fue denunciado por tomar parte de operativos en su condición de policía de la provincia de Jujuy.
POR EDGARDO IMAS


La noticia conmovió a los hinchas y socios de Atlanta que tuvieron la oportunidad de leer la extensa nota en el matutino Página/12, aparecida el día domingo 17 de abril pasado con el título: "Entrenador de día y represor de noche". En otros medios hubo repercusiones: el tema fue también tocado en un programa televisivo.

Según el artículo firmado por el periodista Gustavo Veiga, la persona que ejercía una doble vida era Juan de la Cruz Kairuz, quien había sido jugador de Atlanta entre 1966/67, Newell´s, San Martín (Tucumán) y Gimnasia (Jujuy) y DT en varios equipos del Noroeste y de Tigre. Su ingreso a la policía jujeña y su posterior relación con el Club Atlético Ledesma, de Libertador General San Martín, sostenido por el ingenio azucarero de la familia Blaquier, derivaron en su participación en la nueva fase de represión estatal desatada por el régimen militar a partir del golpe del 24 de marzo de 1976.

Los testimonios del hijo de Luis Aredes, ex intendente del pueblo y detenido-desaparecido desde el 13 de mayo de 1977, apuntan a que el ex aguerrido marcador de punta encabezó el procedimiento que se realizó en la casa familiar un mes después del secuestro de su padre.

Además, la nota del diario está acompañada por una segunda que abunda en detalles sobre el feudo de los Blaquier y el Club Atlético Ledesma, y por un recuadro acerca de la actitud poco solidaria hacia la familia Aredes del hijo dilecto del pueblo, el futbolista Ariel "Burrito" Ortega.

El caso denunciado se trata de una nueva muestra de cómo los responsables intelectuales y materiales de crímenes y todo tipo de violaciones a los derechos humanos siguen caminando y trabajando en la sociedad impunemente sin haber sido sometidos siquiera a alguna instancia judicial. Las sucesivas leyes de Punto Final y Obediencia Debida en el primer tramo del presente período constitucional, coronadas por el indulto menemista, fueron determinantes para que se llegara a tal situación.

En efecto, el ahora denunciado, estuvo a punto de ser invitado a los festejos del club con motivo de su centenario en octubre del año pasado, lo cual no se concretó porque el mencionado no atendió los llamados que se le hicieron al teléfono celular que tenía apuntado la Subcomisión del Centenario. Más aún, el ex represor aparece en un tramo del largometraje documental Siglo Bohemio, estrenado hace pocos meses y dirigido por Aníbal Garisto, Javier Orradre y Mónica Nizzardo. Esta última le señaló a Sentimiento Bohemio que ese corto pasaje del filme será sacado en la versión definitiva que se está preparando para ser exhibida en festivales cinematográficos. "Esa decisión se tomó de común acuerdo entre los tres realizadores."

Afortunadamente, aunque la justicia y la verdad sigan siendo asignaturas pendientes, al menos la sanción social y el repudio llegan.

A continuación se transcribe la nota que se refiere a Kairuz.

Entrenador de día y represor de noche
Mientras se desempeñaba como técnico de Atlético Ledesma de Jujuy, este ex jugador de Atlanta, Newell's y San Martín de Tucumán, entre otros equipos, comandaba un grupo de tareas que secuestraba gente en Libertador General San Martín, bajo el ala protectora del ingenio azucarero Ledesma.
Por Gustavo Veiga


El 13 de junio de 1977, después de una misa y cuando las sombras ya se habían apoderado de Libertador General San Martín, un grupo de tareas invadió la casa de la familia Aredes. A su frente estaba Juan de la Cruz Kairuz, un policía que trabajaba como represor por las noches y de día entrenaba al Atlético Ledesma, el club que ese año conduciría en el Campeonato Nacional de la AFA. Este esbirro de la familia Blaquier, propietaria del ingenio azucarero que colaboró con la desaparición de treinta trabajadores durante la última dictadura en aquella zona del noroeste, también había sido un conocido futbolista de Primera División en Atlanta, Newell's, San Martín de Tucumán y Gimnasia de Jujuy entre 1966 y 1975.
Ricardo Aredes grabó en sus retinas aquel episodio que no sería el primero ni el último en su trágica historia familiar. Es el hijo de Olga, la madre de Plaza de Mayo que falleció el pasado 17 de marzo después de dar sola y durante años las vueltas del coraje alrededor de la plaza San Martín, allá en Ledesma. Es también el hijo del doctor Luis Aredes, ex intendente del pueblo que osó cobrarle impuestos al ingenio en 1973 y terminó desaparecido el 13 de mayo del '77 cuando salió del hospital de Fraile Pintado, una localidad vecina.
"Se cumplía el primer mes de la desaparición de mi padre y veníamos de una misa. Cuando acabábamos de llegar a casa, tocaron el timbre. Atendí yo y me tiraron la puerta para atrás. Entraron en gran cantidad militares con uniforme y ametralladoras que estaban comandados por Juan de la Cruz Kairuz, que en esa época era técnico de Atlético Ledesma. Me quedó su imagen porque a cada momento salía en reportajes en los diarios. Y cuando entró a punta de pistola y se llevó un montón de cosas, estaba de civil. El daba las órdenes y sabía perfectamente lo que hacía. En un segundo invadieron los tres pisos de mi casa. Sólo estábamos mi mamá, mi abuela y yo, que tenía dieciséis años", recuerda Aredes, quien trabaja hoy en la Universidad de Buenos Aires.

Del fútbol a la represión:

El entrenador-represor hace tiempo que dejó de patrullar las calles de Libertador General San Martín, pero continúa en su otra actividad, el fútbol, que le daría cierta notoriedad cuando llegó desde su Tucumán natal a Buenos Aires para jugar en Atlanta. En el club de Villa Crespo tuvo como compañero de equipo en 1966 a Carlos Timoteo Griguol (NdR Sentimiento Bohemio: cuando Kairuz llegó a Atlanta, Carlos Griguol acababa de ser transferido a Rosario Central), quien no lo recuerda: "La verdad, no me acuerdo de él. Como sí de Zubeldía, Artime, Alberto González y Gatti, que vino mucho después. También de Errea, de mi primo Mario... Si lo viera hoy a Kairuz, no lo conocería", cuenta el respetado técnico que salió campeón con Central y Ferro.
La trayectoria del lateral izquierdo nacido el 15 de marzo de 1945 dejó varias huellas en las crónicas deportivas de los '60. Un comentario del diario Crónica del 4 de abril de 1967 lo describe como un "marcador con elogiable tendencia ofensiva, audaz en el ataque, tipo Díaz o Marzolini..." Kairuz había debutado a los 15 años en su provincia, también integró una selección nacional "B" y poco antes de fichar para Atlanta, jugaría uno de los partidos más importantes de su vida deportiva: contra el Santos de Brasil, que visitó San Miguel de Tucumán en 1966. Bastante presumido a la hora de declarar, en un reportaje que le realizó La Razón el 8 de junio del '67, recordaría un hecho que, para él, fue el más destacado de aquel amistoso: "Tuve que marcar a Pelé y al decir de todos los diarios, lo hice perfectamente, al extremo de haberlo anulado". Sus desempeños en el club de Villa Crespo le dieron una comentada posibilidad de ser transferido a Boca, aunque, finalmente, en enero de 1968 fue vendido a Newell's junto al volante Puntorero. Los dos pases se concretaron a cambio de 18 millones de pesos y la cesión del jugador Vizzo. Hasta 1970, Kairuz jugó en el equipo rosarino. Volvió a San Martín de Tucumán al año siguiente y luego continuó su campaña en Gimnasia de Jujuy, donde se perdieron sus últimos rastros como futbolista en 1975. Durante ese Nacional que ganó River -el segundo título consecutivo después de 18 años de sequía- el Lobo llegó al octogonal final e incluso le empató al campeón 2-2. A fines de ese año, ya se gestaba el golpe militar y Kairuz bifurcaba sus ocupaciones. Como reconocería en un reportaje que le realizó el periodista Pablo Llonto para la revista El Gráfico en 2001, ingresó a las fuerzas de seguridad porque "...el jefe de la policía de Jujuy era hincha de fútbol y me ofreció el puesto. Se puede decir que fui lo que se dice hoy un favorecido, un ñoqui...". Un ñoqui que además reconoció en esa nota un dato clave para entender aquel episodio en que se cruzará con los Aredes la noche del 13 de junio de 1977. "Yo vivía dentro del ingenio...", declaró.

Azúcar amargo:

El menor de los Aredes -Ricardo tiene tres hermanos más, Olga, Adriana y Luis- sabe muy bien cómo funcionó el aparato represivo en Ledesma, la ciudad que toma el nombre del emporio azucarero de los Blaquier y donde nació Ariel Ortega (ver aparte). "Allá siempre hubo muchísima impunidad. Porque hay un poder feudal desde hace cien años, aunque no contaban con nuestra forma de tener memoria. La noche de los apagones y la complicidad del ingenio en llevarse a los nuestros en sus móviles, manejados por sus empleados, los denunciamos ante el mundo entero. No tomaron en cuenta que difundiríamos la complicidad del poder económico", sostiene quien apenas era un adolescente cuando Kairuz irrumpió en su casa.
Aredes tampoco olvida la noche del 24 de marzo del '76, cuando detuvieron a su padre por primera vez: "Yo lo vi cuando lo llevaban en una camioneta de la empresa Ledesma, manejada por un empleado de la empresa Ledesma". También lo impactó volver a ver el rostro de ese hombre de semblante duro y de baja estatura que comandaba el grupo de tareas que invadió su casa. "Me impresionó mucho ver esa cara. Que ya fuera un hombre mayor, gordo, en la película Diablo, Familia y Propiedad de Fernando Krichmar. La foto de él, una foto actual, aparece ahí. Hasta donde sabía, trabajó en la seguridad de la Casa de Gobierno de Salta, con el gobernador Romero", dijo el hijo de Olga, la mujer que es un personaje destacado en aquel documental y en otro que produjo el periodista Eduardo Aliverti, Sol de Noche, y que investigó el apagón que permitió el secuestro de 400 personas en Libertador General San Martín y Calilegua. Kairuz reconoce haber estado conchabado en la policía jujeña durante ocho años, función que desarrolló de modo paralelo al fútbol, donde continuó como director técnico hasta diciembre del año pasado. Pasó por varios clubes del noroeste -además de Atlético Ledesma- como Juventud Antoniana y Central Norte de Salta, San Martín de Tucumán y hacia fines del 2004 todavía se desempeñaba en un equipo cuyo nombre le quedaba a medida: Atlético Policial de Catamarca. Su camiseta es igual a la de Boca y por eso les dicen los xeneizes. "Al club lo fundaron ex policías, pero ya nada tiene que ver con ellos. Además, su fútbol está gerenciado. Se encuentra ubicado en la zona sur de la ciudad, en el barrio La Tablada y lo apoya una hinchada importante. Los dirigentes no quedaron conformes con Kairuz porque el equipo ganaba como local, pero lo goleaban como visitante. Por eso, lo reemplazaron", le confió a Página/12 un periodista deportivo de El Ancasti, un diario local. Desde entonces, nada se sabe del represor con nombre evangélico. Juan de la Cruz, quien acaba de cumplir 60, seguramente añorará tiempos mejores. Algunas fotografías de sus años como futbolista en Primera División permiten verlo con la camiseta de Atlanta en un Monumental de Núñez repleto o con la rojinegra de Newell's, siguiendo de cerca a Daniel Onega en el estadio del Parque Independencia. "Yo no puedo convivir con la idea de que este tipo está libre, que goza de total impunidad, después de haber entrado a mi casa y dar órdenes a viva voz a los soldados que subieron hasta los tanques de agua. El operativo duró como una hora y me marcó muchísimo. Kairuz gritaba instrucciones precisas para hacer todo en el menor tiempo posible y así llevarse un montón de cosas, como sucedió", evoca Aredes con la mirada triste. Su madre falleció después de sufrir un tumor cancerígeno estimulado por la bagazosis, enfermedad que ocasiona la quema del bagazo -un desecho de la caña de azúcar- que el complejo agroindustrial de los Blaquier realiza al aire libre. Un recurso de amparo contra la empresa se tramitaba hasta marzo en la Justicia jujeña, donde se pide que "cese la contaminación ambiental provocada por el Ingenio Ledesma". La causa corre ahora el riesgo de archivarse porque murió la querellante. Kairuz y otros represores como él, que cumplieron tareas en la empresa, sobrevivieron a Olga Aredes, un símbolo de la lucha por los derechos humanos. Pero no contaban con su inquebrantable lucha. Ricardo explica por qué: "Estábamos nosotros para denunciarlos".


El ex jugador y represor Kairuz posando con el equipo en cancha de Racing en 1967. Es el cuarto desde la izquierda entre los parados, entre Lazzarini y el santiagueño Maguna.

El autor de la nota
Gustavo Veiga nació el 12 de noviembre de 1957 en Capital Federal. Periodista con una vasta trayectoria en medios, pasó por las redacciones de los diarios La Prensa, Clarín, La Voz, Crónica y Perfil, además de las revistas Goles Match, El Periodista, Noticias y El Gráfico. Actualmente trabaja en Página/12 y es corresponsal porteño del diario cordobés La Voz del Interior. Publicó dos libros: Donde manda la patota. Barrabravas, poder y política (Editorial Ágora, 1998) y Fútbol limpio, negocios turbios (Cooperativa Editora Astralib, 2002). En esta última obra hay un capítulo dedicado a analizar la relación entre Atlanta y el consultor Miguel Ángel Broda.
Veiga le señaló a Sentimiento Bohemio que "mi trabajo no es más que una excusa para hacer memoria sobre hechos históricos que todavía sufrimos. Y yo lo hago con el deporte como excusa". Además, confesó que en la década del 70 se probó en las divisiones inferiores de Atlanta, pero que en un partido de práctica "el DT Rodolfo Bettinotti me mandó de vuelta a casa con una frase que no olvidé: 'Pibe, volvé cuando dejes de fumar'".


El ex defensor de Atlanta y Newell's en una foto reciente.

Los números de Juan de la Cruz Kairuz
Nació en Tucumán el 15 de marzo de 1945. En 1966 Atlanta lo trajo a préstamo con opción por un año procedente del Club Central Córdoba, de la Liga tucumana. En 1967 se hizo uso de la opción y fue vendido un año después junto con Juan Carlos Puntorero a Newell's Old Boys en $ 18.000.000 y el pase definitivo del marcador de punta Ricardo Vizzo (tasado en $ 8.000.000).
Temporadas jugadas en Atlanta: dos, en Primera División (1966 y 1967).
Torneos disputados para Atlanta: tres (Campeonato 1966, Metropolitano 1967 y Reclasificación 1967).
Partidos jugados en Atlanta: 73. No convirtió goles.
Debut oficial en Atlanta: tercera fecha Campeonato de Primera División 1966, 20 de marzo de 1966, Atlanta 1 - Independiente 1.
Último partido en Atlanta: 18ª fecha Reclasificación de Primera División 1967, 23 de diciembre de 1967, Atlanta 2 - Chacarita 3.
Expulsiones: dos, ambas en 1966 y sancionado por el mismo juez, Roberto Barreiro.
Integró el plantel que en diciembre de 1966 obtuvo en un cuadrangular amistoso la Copa Ciudad de Santa Fe, al ganarle la final a Boca. Como jugador de Atlanta jugó en 1967 dos partidos amistosos no oficiales en una preselección nacional: el 30 de mayo, en cancha de River, Preselección B 1 - Sheffield United (Inglaterra) 0, y el 5 de julio, en Corrientes, Club Boca Unidos 2 - Preselección B 6. Luego de Atlanta jugó en Newell's en 1968-70, San Martín (Tucumán) en 1971 y Gimnasia (Jujuy) en 1973-75.
Como entrenador dirigió a Atlético Ledesma (Jujuy), Central Norte (Salta), Juventud Antoniana (Salta), San Martín (Tucumán), Tigre (en la B Metropolitana, temporada 2002/03) y Policial (Catamarca).

Rival en dos partidos clave
A Kairuz le tocó estar enfrentado a Atlanta en dos encuentros muy importantes de la historia futbolística bohemia. En la última fecha del Nacional 1973, Atlanta conseguía su clasificación para el cuadrangular final -donde terminó tercero- al golear a Gimnasia (Jujuy) en Humboldt por 6 a 1, con tres goles de Juan Antonio Gómez Voglino y tres de Ángel Ferreyra. El marcador de punta derecha de la visita fue Kairuz, quien no pudo en toda la tarde parar a Héctor Candau. Más recientemente, en la última jornada del Campeonato 2002/03, en Victoria, el Atlanta de Salvador Pasini lograba, con mucha angustia y suspenso, evitar el descenso directo a la C, con gol de Lucas Ferreiro, para así condenar a San Miguel y a Argentino (Rosario). El DT tigrense fue el tucumano Kairuz.

Atlanta y la dictadura militar
El último régimen castrense dejó como herencia un país muy distinto del que existía antes de que usurpara el poder. Entre esa pesada herencia quedaron historias difíciles e intrincadas que devinieron en heridas que aún no cerraron por su dimensión y por la falta de justicia. Una de ellas fue en Atlanta, en donde se encontraron dos historias que luego se bifurcaron, tomando una de ellas un camino trágico. Roberto Eduardo Viola, hijo del general homónimo que fue presidente en 1981 y peso pesado de los primeros años de la dictadura, hizo todas las divisiones inferiores de fútbol en Atlanta, ya que empezó en la Novena en 1968. En la Reclasificación 1972 debutó en la Primera, disputando dos partidos. En el Nacional 1974 disputó otros diez. Al año siguiente pasó a Defensores de Belgrano, en la Primera B. Pero, además, paralelamente al fútbol practicó basquetbol en Atlanta, integrando los equipos representativos de la institución.
Jorge Daniel "Bolita" Toscano, hijo de dos socios que colaboraron en distintas subcomisiones del club: Jorge J. Toscano -que integró la CD durante la gestión de José Davilman- y Emma Ferrario, pasó por todas las divisiones inferiores de básquet federado de Atlanta hasta llegar en Primera. Allí jugó, aunque esporádicamente, en un equipo con figuras como el santiagueño Benjamín Arce, Luis Martínez, Horacio Seguí y Ernesto Rambozzi y León Najnudel como entrenador. En 1970, las historias coincidieron: Viola (h.) y Toscano integraron el plantel de la categoría Cadetes, del cual el segundo era el capitán.
Como se dijo, los caminos se bifurcaron: "Robertito" -así lo conocían todos en el club- pasó fugazmente por el fútbol profesional y durante los años de plomo podía encontrárselo en alguna revista de esas que cubren con fotos la actividad nocturna. En cambio, Jorge Toscano, a los 25 años, fue secuestrado en la vía pública el 30 de enero de 1978 y pasó a la condición de detenido-desaparecido. Ambos aparecen mencionados en la novela Bohemios, que publicara hace algunos años el periodista Enrique Martín, que narra cómo se vivieron los años '60 y '70 en el club, a la par de los sucesos políticos que tuvieron lugar en esas agitadas décadas.

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