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Club Atlético |
ATLANTA Y LA
CULTURA
Atlanta en la literatura y cine nacional (primera parte)
Ya son muy
conocidos los estrechos vínculos de la literatura, el cine y la música con el
barrio de Villa Crespo. Por eso investigamos las menciones a Atlanta realizadas
por escritores nacionales. En un cuento de Mempo Giardinelli y en una novela de
Fernando Sorrentino es citado el nombre del club. Y ellos explican el
porqué.
POR EDGARDO IMAS (imased@yahoo.com)
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Aun antes de que Atlanta se estableciera en la zona en 1922, Villa Crespo era ya una rica fuente de inspiración para escritores, compositores, poetas y artistas plásticos. La gran cantidad de inmigrantes de distintos orígenes y religiones, que han desarrollado una armónica convivencia a lo largo de décadas; los conventillos, cafés y salones tangueros tan característicos; el arroyo Maldonado, que cerca de sus márgenes albergó a esa variopinta fauna mezcla de lúmpenes y guapos; su intensa actividad cultural, política y deportiva y las instituciones que la desplegaron, están presentes en cuentos, novelas, letras y partituras de tango, cuadros, filmes. | |
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De tal modo, el espíritu y los personajes villacrespenses se hallan en Adán Buenosayres y Megafón o la guerra, de Leopoldo Marechal; en los sainetes de Alberto Vaccarezza; en los textos de Jorge Luis Borges en los que describió quizá como nadie el ambiente orillero y prostibulario que cobijaba el arroyo no sólo allí sino en otros barrios que atravesaba, como Palermo, Flores y Villa Santa Rita; en algunas obras de Andrés Rivera (El verdugo en el umbral); en la música del maestro Osvaldo Pugliese; en el bandoneón de Paquita Bernardo que solía escucharse en el Café San Bernardo. Sin embargo, a continuación nos referiremos a dos importantes autores nacionales que incluyeron alguna mención en sus textos a uno de los verdaderos símbolos del barrio, el Club Atlético Atlanta. MEMPO GIARDINELLI "(...) Entonces, a los cincuenta y dos años, todavía no conocía la dimensión de su propia soledad; todavía se reunía, por las noches, en el almacén de Gurruchaga y Güemes para jugar al dominó, haciendo pareja con el finado Ortiz, aquel viejito que tenía tantos nietos como pelos en la cabeza, una impecable sonrisa permanente y la sólida convicción de que moriría de un síncope mientras estuviera dormido; todavía pasaba los domingos por el Jardín Botánico, se sentaba en un banco a leer el diario, espiaba a los chicos y a los ancianos que confraternizaban jugando al ajedrez bajo los árboles, y después, al mediodía, comía un sánguiche en alguna pizzería frente a Plaza Italia, caviloso, antes de ir a la cancha para ver a Atlanta y comprobar su incapacidad de emocionarse, de festejar un gol, de lamentar las tan reiteradas derrotas. (...)" El párrafo anterior pertenece al cuento El señor Serrano, incluido en Vidas ejemplares (1982). En la gélida pieza donde vive, el personaje rememora aquellos tiempos en que la soledad y la tristeza no lo agobiaban y abrumaban tanto como ahora, a los 64 años. Cansado de leer oscuras novelas policiales, el señor Serrano hace un balance de su vida y piensa entonces en hacer "algo grande algún día", que lo trascienda. Consultado por Sentimiento Bohemio, Mempo Giardinelli se mostró gratamente sorprendido y respondió: "Bueno, la verdad es que la mención a Atlanta no sé exactamente a qué se debe. En cierto modo, puedo decir que siempre me simpatizó el nombre, que es bastante insólito como el de casi todos los clubes de fútbol de la Argentina. Pero además, ahora recuerdo que el nombre lo elegí porque yo tenía un amigo hace años, comienzos de los '70, que era hincha de ese club. Trabajábamos juntos en la Editorial Abril, y donde todos eran de Boca, River o Racing, y algunos más de San Lorenzo o Independiente, los de clubes chicos éramos raros. Yo de Vélez, uno de Chacarita, uno de Lanús y este amigo que era de Atlanta. Obviamente nos cargaban a todos, pero sobre todo a él, que era un tipo entrañable y sufrido, un filósofo de la tristeza, podríamos decir. Y escribía muy bien, una pluma, como se decía antes, muy fina y tanguera, de rioba y melancólica. Entonces supongo (y digo supongo porque sólo ahora me lo explico así) que en este cuento que usted menciona quise homenajearlo, pues era un tipo mayor que nosotros, los jóvenes redactores de entonces, y para mí no dejaba de ser un tanto patético, visto desde la arrogancia juvenil. Yo mismo no encuentro otra explicación". Algunos datos biográficos Mempo Giardinelli nació en 1947 en Resistencia, Chaco. Es escritor y periodista. A partir de 1969 trabajó en distintos medios en Buenos Aires. Durante la última dictadura militar vivió en México, adonde partió luego de que aquí fuera prohibida una novela suya. En los '90 volvió a radicarse en la capital chaqueña, aunque también pasa algunos meses del año en Buenos Aires, Paso de la Patria (Corrientes) y en Estados Unidos, donde suele dictar conferencias en universidades. Sus principales obras son: La revolución en bicicleta (novela, 1980), El cielo con las manos (novela, 1981), Vidas ejemplares (cuentos, 1982), Luna caliente (Premio Nacional de Novela en México, 1983), Qué solos se quedan los muertos (novela, 1985), El castigo de Dios (cuentos, 1994), Santo oficio de la memoria (novela, VIII Premio Internacional Rómulo Gallegos, 1993) e Imposible equilibrio (novela, 1995). Fundó y dirigió la revista Puro Cuento entre 1986 y 1992. Sus obras han sido traducidas a una docena de lenguas. Si querés leer el cuento El señor Serrano, de Mempo Giardinelli, visitá www.literatura.org, o andá directamente a http://www.literatura.org/Giardinelli/Mempo.html FERNANDO SORRENTINO "(...) -Yo tenía mucha facilidad para toda esa cosa de redacción y de gramática. Me gustaba mucho escribir. Pero escribir conceptualmente, se entiende: es decir, formular pensamientos, hacer moralejas, dar reglas de conducta, escribir discursos... No había cumplido todavía los veintitrés, cuando don Salvador Fazzolari, que era miembro de la subcomisión de fútbol de Atlanta, me llevó al Club de Leones de Villa Crespo para que yo lea una alocución que había escrito sobre el ahorro y la perseverancia... Imagínese, yo me sentía nerviosísimo: allí estaba lo más granado del comercio y de la cultura de Villa Crespo... Si usted supiera cómo me aplaudieron. (...)" El texto en el cual se menciona al ex jugador de Atlanta Roberto Fazzolari -integrante del plantel que salió campeón de Primera B en 1956- está extraído de la novela Sanitarios centenarios, de 1979 (Editorial Sudamericana, 2000). Quien dice esas palabras es Lucas Spettanza, en diálogo con Hernando Genovese. El primero es miembro de la familia dueña de Sanitarios Spettanza ("Artefactos de confianza", reza el eslogan), empresa que cumple cien años en la actividad y desea celebrarlos con un festejo apoteótico, que incluye la elección de Miss Inodoro, pero sin dejar a un lado el aspecto comercial. Para ello contratan los servicios de Convicción Suasoria, una agencia publicitaria de renombre, que a su vez designa al redactor creativo Hernando como el encargado de la tarea. La novela, ágil, con mordaz humor e ironía llega a situaciones disparatadas y al grotesco. Así, el autor, a través de Hernando, se mofa de todo: de los dislates lingüísticos y la estulticia de los Spettanza, que parecieran no corresponderse con la fortuna que han acumulado; de las frases hechas y los lugares comunes, y hasta de "Arnesto Histrión, un novelista y filósofo de Santos Lugares", en alusión a un destacado miembro del establishment cultural nacional. Sentimiento Bohemio dialogó con Fernando Sorrentino quien explicó la referencia a Atlanta en su novela: "Nací en Costa Rica y Bonpland, Palermo Viejo. Mi papá me llevaba a ver a Atlanta bastante seguido. Caminábamos hasta Bonpland y Córdoba y luego seguíamos a pie por una antigua vía de ferrocarril que utilizaban trenes de carga y que comunicaba la parada Chacarita con la estación Colegiales. A veces, también íbamos hasta la vieja cancha de Platense, en Saavedra". La conversación con Fernando Sorrentino permitió descubrir no sólo a un furioso racinguista, sino también a un memorioso, documentado y apasionado futbolero, interesado por la historia de ese deporte y por las figuritas. Más aún, habitualmente publica artículos sobre fútbol y lingüística en el Centro Virtual Cervantes. Ante nuestra sorpresa, comenzó a recitar formaciones de Atlanta: "De aquellos primeros años de la década del 50, cuando empecé a ver mucho a Atlanta, recuerdo a Feliciani, Filippo, Cruz, Mantegari, Leguizamón, Ingunza, Delogú. Utilizaba una camiseta con el mismo diseño de Colón y Newell's: mitad amarilla y mitad azul. Luego del descenso, lo veía en la B, y ya, de vuelta en Primera División, aquel gran equipo: Rocha; Clariá y Etchegaray; Desanzo, Carlos Griguol y Bettinotti; De Zorzi, Mario Griguol, Artime, Zubeldía y Roque. La mención específica a Fazzolari se debió a que sonaba ridículo. Era un jugador que había pasado por Dock Sud, desgarbado, alto flaco, que jugaba bien, pero tenía muchos altibajos". Algunos datos biográficos Fernando Sorrentino nació en Buenos Aires, en noviembre de 1942. Es profesor en letras. Sus principales obras de narrativa son: Imperios y servidumbres (1972), El mejor de los mundos posibles (1976), En defensa propia (1982), El rigor de las desdichas (1992) y Costumbres de los muertos (1996). Tiene dos libros de entrevistas: a Jorge Luis Borges y a Adolfo Bioy Casares. También publicó numerosos relatos para chicos. Algunos de sus textos se tradujeron a varios idiomas. Si querés leer un cuento sobre fútbol de Fernando Sorrentino, andá a http://www.badosa.com/bin/obra.pl?id=n111 | ||
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