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Paravalancha
Así
lo vivió el público presente.
CACHO
DEL TABLON

La
tribuna aparecía bastante despoblada cuando salieron los equipos
a la cancha. Si bien esto es algo frecuente, en esta ocasión
ni siquiera se escuchaba el batir de los bombos ni los cánticos
de la hinchada. Poco entusiasmo, seguramente producto del flojo
rendimiento del equipo, sobre el que tal vez se habían depositado
desmedidas expectativas. Lo cierto es que Atlanta venía de un
triunfo como local y un valioso empate en Junín, y está en zona
de pelea en la tabla de posiciones, pero el clima era de una
prematura decepción. Habría transcurrido unos cinco minutos
de juego, cuando tímidamente se empezaron a escuchar los primeros
estribillos y los bombos lentamente se fueron sumando, hasta
llegar a convertirse en un aliento potente y continuado que
se prolongó a lo largo de toda la primera etapa y casi todo
el complemento. El alambrado no sufría ningún tipo de modificación
con respecto a los encuentros anteriores del presente campeonato.
Las mismas bandera que venimos describiendo fecha a fecha y
ubicadas siempre en los mismos lugares.
Como suele ocurrir la tribuna se fue colmando y terminó con
una apreciable cantidad de público, que dejó libre solo los
laterales de las graderías. En la platea por su parte, sucedía
algo parecido con la habitual migración de hinchas que suelen
agolparse en el sector que da al ataque del equipo. La hinchada
como siempre exhibía el tradicional trapo amarillo en el que
se lee AMISTADES JAMÁS, y una media docena de banderas descienden
paralelas desde lo alto de la tribuna. Se comenzó con PORQUE
LOS JUGADORES NOS VAN DEMOSTRAR QUE SALEN A GANAR…, siguió ya
con más fuerza con ATLANTA MI BUEN AMIGO ESTA CAMPAÑA VOLVEREMOS
A ESTAR CONTIGO…, más tarde el QUE ALEGRÍA QUE ALEGRÍA, OLÉ,
OLÉ, OLÁ, VAMOS ATLANTA TODAVÍA QUE ESTAS PARA GANAR…, BOMBOS
Y BANDERAS NUNCA VAN A FALTAR…, ATLANTA LO LLEVO EN EL CORAZÓN…
SOY DEL BARRIO VILLA CRESPO NO ME IMPORTA NADA…
Fueron algunas de las más entonadas, y en una continuidad a
la que no hizo mella el sorpresivo gol visitante, pero que se
incrementó tras el empate de Andrés Soriano, sumando inclusive
a una parte de los plateístas. Ya en el segundo tiempo todo
siguió más o menos igual, con un pico de euforia luego del segundo
tanto bohemio. Desde la platea un grupo de personas se cruzaron
en un verdadero duelo de insultos y gestos con el defensor canario
Walter Díaz, al que intentaba calmar vanamente el técnico Sergio
Rondina. El empate visitante cayó como un verdadero mazazo y
entonces solo el núcleo central de la hinchada permaneció cantando
hasta que el árbitro Di Bastiano dijo basta. Con tibios aplausos
para los jugadores, algunos reproche para el entrenador Alonso
y un débil RODRIGO, RODRIGO, en apoyo al arquero Llinás, terminó
esta tarde cargada de frustración.
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