|
La charla
con Sentimiento Bohemio duró casi noventa minutos y no dejó ningún tema
afuera. Es la primera vez, en muchos años, que un presidente del club
da la cara y afronta las preguntas más incómodas, brinda respuestas -más
allá de que uno acuerde con ellas- y clarifica la actual situación del
club que, a juzgar por los números vertidos, es muy crítica. Juicios,
sueldos impagos, pedidos de quiebra por deudas irrisorias de sólo 1.000
pesos, el reservorio, su pasado como barrabrava, la relación con Miguel
Angel Broda, las recientes renuncias de dos integrantes de la comisión
directiva, la actividad en Villa Celina, el presupuesto del actual plantel,
el esfuerzo constante para recaudar dinero, el ruego de que los hinchas
de Atlanta se acerquen a colaborar. En fin, todos los temas fueron abordados
y ninguna respuesta fue evadida.
-¿Cómo
encontraste al club cuando te hiciste cargo?
-Muy mal. Los primeros días dormía cuatro horas buscando gente para ayudar
a Atlanta. Un sábado hice una cuenta con mi familia y llegamos a la conclusión
que el club tiene una deuda de 3.030.000 pesos. No pensaba que debíamos
tanto, pero hay quienes incluso me dicen que no es mucha plata. Pero creo
que por la situación en que estamos es una enormidad. Pero esto no me
achicó sino que me puso nervioso. De a poquito nos fuimos enterando de
los juicios que estaban encajonados, algunos de los cuales venían con
pedido de quiebra. Como uno de 1.000 pesos y otro de 38 mil. Habíamos
juntado el dinero, todo en patacones, cheques y Lecop; pero el demandante
quería pesos. Imaginate, tuvimos que salir corriendo a cambiar y no teníamos
una moneda. Necesitábamos 10 mil y en dos días conseguimos 12 mil pesos.
Eso, para mí, es una satisfacción, porque significa que me abrieron la
puertas.
-De estos
tres millones que se adeudan, ¿qué es lo más urgente que se debe pagar?
-El de 38 mil pesos. Pero tuvimos la suerte de llegar a un arreglo para
pagar en cuotas con cheques de 2.000 pesos. Después tuvimos otro de 5.000
pesos que hacía como diez años que venía dando vueltas. Logramos hacer
un buen arreglo porque el hombre tenía miedo de venir a cobrar. Le explicamos
que acá se acabaron los problemas que existían. Lo logré yo, porque fui
a hablar con los pibes de la hinchada. Yo también tuve mis problemas pero
lo entendieron. Atlanta no es una casa tomada, es un club. Ese juicio
también era un pedido de quiebra, logramos solucionarlo y ahora hay que
pagarlo. Después arreglé el tema de Titina, una empleada del club que
trabajaba en el vestuario y que había sido echada. Cuando fuimos a Tribunales
le llevé un pantaloncito y una camiseta de Atlanta. Se puso a llorar y
le dije que quería que volviera al club porque ella es de Atlanta. Los
abogados están manejando el tema y vamos a arribar a un acuerdo beneficioso
para ella y para el club. También hablamos con la mamá de Szereszevsky,
que tenía un juicio por 2.000 pesos con el club. Yo la llamé por teléfono
y desistió de la demanda. Gracias a Dios es un juicio menos que tiene
Atlanta.
-¿Cuál
es el más difícil de todos?
-El de Puchero Domínguez que pide 120.000 pesos. Pero nos tenemos que
sentar a negociar con él y creo que vamos a solucionarlo. Lo que pasa
es que la gente de Atlanta está cansada de poner plata y que se la lleven.
Muchas personas de afuera pusieron muchísima plata. Caso Miguel Angel
Broda, al que se lo ataca constantemente. Acá hay que ser político. La
vida me ha enseñado un montón de cosas. Cuando fueron las elecciones de
Masci, mi viejo estaba muy mal de salud. Yo estaba buscando dadores de
sangre. Me puse a hablar con un muchacho con el que estaba muy peleado
y le pedí que fuera a dar sangre para mi viejo. Eso me enseñó a que me
tengo que sentar a hablar con todo el mundo. No sabés lo que me está pasando
ahora por la piel (NdR: se le llenan los ojos de lágrimas) Me tengo que
sentar a hablar hasta con el diablo pero no puedo permitir que él me maneje
a mí.
-¿Hay
algún otro juicio más?
-Nadie sabe el juicio que nos hizo Osvaldo Diez (NdR: ex técnico de inferiores),
que es de 120.000 pesos y que puede llegar a los 300.000. Si nos presenta
la quiebra, ¿qué hacemos? ¿A quién le pedimos la plata nosotros? Estamos
obligados a sacar un jugador por año pero no para guardar la plata sino
para pagar los juicios. Es lamentable pero es así. Y no sólo eso, también
está el tema de Aguas Argentinas. Con ellos queremos hacer un plan para
no ahogarnos con la misma agua que nos están dando. Se deben más de 500
mil pesos. Hay que sentarse a hablar con todo el mundo porque a la larga
vamos a tener que pagar. Te digo la verdad cuando llego a casa ni duermo...
-Es muy
común en los últimos tiempos, ante la realidad institucional y deportiva
de Atlanta, escuchar en la tribuna y la platea cierto revisionismo histórico,
que se expresa en una especie de culpa por haberle reprochado al ex presidente
Hugo Masci "las canchas de tenis y el agua caliente". Retrospectivamente,
¿te arrepentís de haber estado en contra de él en su momento?
-Estuve en contra de Masci porque él también hizo sus cositas. El se fue
porque tenía una propuesta mejor y no porque nosotros lo echamos. Si vos
te ponés a pensar, podríamos haberlo expulsado cuando nos fuimos a la
B en 1979 y sin embargo fue presidente durante seis años. Llegamos a tener
15 mil socios... Por eso hay que sentarse a hablar y revisar los papeles
y ver qué cosas dejó cada directivo, lo bueno y lo malo.
-No obstante,
uno ve ahora lo que Masci hizo con el Club de Amigos y no podemos dejar
de pensar que ese destino podría haber sido el de Atlanta.
-El Club de Amigos lo consiguió por una gestión política, porque eso era
para Carlos Bilardo. Pero yo también lo quiero hacer aquí. A medida que
pasan los años uno va madurando, tiene hijos y familia, y crece. A mí
ahora me encantaría tener los 15 mil socios que Masci había logrado. No
te digo cancha de tenis porque a mí no me interesa. Pero sí tener la cancha
acá para sacar a los pibes de Villa Crespo. Que los abuelos y los padres
puedan ver a sus hijos jugando en la cuarta, en la novena. Eso sería buenísimo.
-En Atlanta
falta hacer una autocrítica feroz para saber quiénes vaciaron el club.
-Claro acá mucha gente se equivocó y perjudicó a Atlanta. Es necesario
revisar todo y ver qué cosas se hicieron mal. Ir a buscar a esa gente,
pero no para meterla presa, porque yo no soy policía y en todo caso debería
actuar la Justicia, sino para recuperar la plata que se llevaron a través
de una colaboración o bríndándonos un contacto para poder conseguir un
sponsor para la camiseta que estamos buscando. Porque a mí me duele que
Atlanta esté así. Antes la administración del club se abría a las tres
de la tarde pero desde que asumí empezó a funcionar a las 10 de la mañana.
A esa hora no viene mucha gente, sólo los conocidos, pero eso sirve porque
se ve movimiento. Y también la tarea que hacen las subcomisiones que es
importantísima para atraer a la gente del barrio.
-¿Qué
podés decirnos de las sorpresivas salidas de la comisión directiva de
Guillermo Velisone y Marcelo Di Constanzo, además de la renuncia de Julio
Spolansky, coordinador del área de las subcomisiones?
-El otro día me encontré con Julio y me dijo que estaba solucionando un
problema familiar y que, en cuanto lo terminara, volvería a trabajar.
Julio va a volver. Guillermo Velisone estuvo aquí ocho meses y yo jamás
lo molesté. La última vez que hablé con él le pedí que se quedara como
vicepresidente primero y le expliqué por qué. Hay un montón de puertas
que se cerraron durante su gestión que nosotros ahora pudimos abrir. Entonces,
si vos sos el secretario general y tenés que firmar contratos, no podés
ir a negociar nada en Agremiados porque tenés las puertas cerradas. Porque
Velisone tenía una política y yo otra. El encajonaba los papeles y yo
los agarro aunque me quemen en las manos. Me dijo que tenía problemas
familiares y que le había salido una propuesta de trabajo en Italia y
que no la podía perder. Y, bueno, se fue, pero acá las puertas para él
van a estar siempre abiertas porque yo no echo a nadie.
-¿Y Marcelo
Di Constanzo?
-Nunca trajo nada para Atlanta y además cometió algunos errores que casi
perjudican una negociación muy importante para el club. Pero él decidió
irse solo, nadie lo echó; su decisión fue personal y nos tomó por sorpresa.
Incluso le dijimos que queríamos que se quedara pero no hubo caso. Dijo
que iba a ayudar desde afuera, pero desde que se fue no aportó nada.
-Ante la próxima iniciación del torneo y la inhabilitación que ya sufrió
Atlanta durante el certamen pasado, ¿en qué estado se halla la cancha?
-Se está trabajando en el tema de los tablones. Estoy negociando con el
Sindicato de la Madera para que, a través de un canje publicitario, consigamos
los tablones para las populares y las maderas para la platea. Y así dejar
el estadio como corresponde. Tengo ganas de habilitar la tribuna de Dorrego
pero la Policía pide otra salida más. Así que por ahora vamos a seguir
así.
-¿Está
previsto acondicionar la concentración para alquilársela a clubes del
interior cuando éstos viajan a Buenos Aires?
-Queremos llegar a un acuerdo con Huracán de Tres Arroyos. Ellos cada
vez que vienen a Buenos Aires gastan entre hotel y comida 3.800 pesos.
Pienso que alquilarles la concentración un viernes y un sábado por 1.500
pesos representaría un buen ingreso para Atlanta, porque además ellos
tendrían que pagarse la comida. Ahora dejamos de hablar de esto porque
estamos con el tema de Rubén Cortés, que se fue a jugar para allá. Pero
tengo muy buena relación con esta gente. Aparte Anzarda nos está dando
una mano en esto. Pero si no es Huracán de Tres Arroyos, que sea Colón,
Unión, cualquiera.
-El torneo
pasado se pagaron sueldos que, en algunos casos, resultaron siderales.
¿Cómo manejaron el presupuesto para esta temporada?
-Actualmente, el jugador que más gana cobra 1.300 pesos. Acá hubo algunos
de dos y tres mil pesos y hasta de 5.200, que fue lo que había arreglado
Bazán Vera. Todavía no cobró y no hizo nada, pero vamos a tener que pagarle.
El presupuesto actual es de 23 mil pesos.
-¿Tendríamos
alguna una inhibición con Agremiados que impida que jueguen los nuevos
valores?
-No, porque estamos pagando; así que por ahora está todo bien. Con UTEDYC
(NdR: Unión de Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles) también
teníamos problemas, pero de papeles no más, porque en sus actas figuraba
que teníamos cien empleados cuando en realidad tenemos once. Eso está
solucionado.
-¿Los
empleados del club están cobrando?
-Si les estamos dando plata a todos a pesar de que tenemos un montón de
juicios y deudas.
-¿Qué
expectativa tenés con este nuevo equipo, teniendo en cuenta el bajo promedio
con el cual arrancará el campeonato?
-Estoy conforme y tranquilo porque armamos un equipo con peso para que
sea respetado como visitante y como local. No pienso ni el descenso ni
el fracaso; soy optimista y creo que vamos a revertir esta situación.
Tenemos un plantel espectacular, especialmente desde lo humano. Veo cosas
que el año pasado no existían. Por ejemplo, Vero. Era un jugador del club
pero uno de los tipos más problemáticos. El se manejaba así y ahora creo
que terminó en Excursionistas. Acá el que no es buena gente se tiene que
ir.
-¿Algunos
cuestionan que tu sobrino esté jugando en el club?
-Mi sobrino es empleado del club como cualquier otro. No lo podemos dar
a otra institución porque viene de una lesión pero le dije a Lemme que
si no lo tiene en sus planes, lo transferimos. Ahora firmó su segundo
contrato por un sueldo ínfimo pero el año pasado nunca se llevó un peso.
Sufrió una lesión, así que nunca cobró nada. Tiene sus problemas económicos
como todos, y yo de mi bolsillo lo voy ayudando. Pero si los hinchas de
Atlanta creen que está en el club porque es mi sobrino, se equivocan feo.
-Dos preguntas
finales. La primera: ¿es verdad que sos hincha de Independiente?
-No y te explico. Yo tengo una hija que es "fana" de Atlanta y otra de
Independiente. Un día me pidió que quería ir a la cancha en Avellaneda
y justo estaban las cámaras del programa "El Aguante", que me hicieron
una nota. Pero el reportaje lo cortaron; no salió donde decía que era
de Atlanta y nuestro rival, Chacarita. Yo me peleé con la hinchada de
Independiente por Atlanta, así que basta de estas cosas sin sentido. Yo
soy de Atlanta desde que nací.
-La última:
¿tu pasado como hombre de tablón y barrabrava no crees que asusta un poco
a la gente?
-¿Ustedes se sienten intimidados o tienen miedo de mi persona?... Hay
un montón de gente que se está acercando porque Carlitos Moreno es el
presidente de Atlanta. Nadie tiene que tener temor porque yo no soy un
delincuente, jamás maté a nadie, no soy un tipo cagador y no le debo plata
a nadie. Mis teléfonos los pago yo, al igual que la nafta, los peajes
y las cenas que hago por Atlanta. Al club no le paso un solo ticket. Yo
dije algo una vez: "Hay que creer para poder crecer". Suena medio político,
pero si vos no creés en una persona nunca la vas a dejar crecer. Yo lloré
mucho por Atlanta. Cuando dimos la vuelta olímpica en Rosario (NdR: el
campeonato y ascenso en 1983), me quedé llorando en la tribuna. Y me la
debo. Lo mismo ocurrió en cancha de Ferro en la final ante Dock Sud. Así
como dicen que soy barrabrava, yo nunca estuve en los vestuarios. Si salimos
campeones, yo no voy a estar con los jugadores sino con mi gente, los
hinchas del tablón. Estoy orgulloso de ser el presidente de Atlanta porque
estoy trabajando con las puertas abiertas y todo el mundo sabe lo que
pasa adentro. No me escondo de nada ni de nadie. No tengo problemas en
ir a una pizzería a pedir una publicidad o sentarme a hablar con Macri.
A mí no me asusta nada. Yo pongo la cara siempre. Y espero que la gente
se acerque porque Atlanta, repito, no es una casa tomada.
VOLVER
|
|